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¿Puede la izquierda canaria superar la fragmentación?

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¡Bienvenidos y bienvenidas una vez más a josereflexiona.es! Quienes siguen habitualmente este rincón de análisis saben que no suelo rehuir los debates complejos, especialmente cuando lo que está en juego es nuestro futuro como sociedad, nuestros derechos civiles y la viabilidad de nuestro territorio frente a la emergencia climática. Hoy toca pisar el acelerador del análisis sociopolítico y hablar claro sobre un tema que recorre de nuevo los mentideros políticos de las islas. ¿Hay margen para la esperanza progresista en Canarias? Pasen y lean.


¿Puede la izquierda canaria recomponerse? Confluencia, programa común y horizonte 2027

1. Introducción: por qué vuelve a hablarse de unidad

Si miramos por el retrovisor, el ciclo político 2019-2023 nos dejó una lección dolorosa. El fin del ansiado «Pacto de las Flores» no llegó solo por méritos de la derecha, sino por una sangrante fragmentación del espacio a la izquierda del PSOE. La división penalizó en las urnas, dejando fuera del Parlamento de Canarias a voces fundamentales y abriendo la puerta de par en par al actual bloque conservador conformado por Coalición Canaria (CC) y el Partido Popular (PP), que no duda en nutrirse o apoyarse en la agenda regresiva de Vox cuando le conviene.

Hoy, en plena primavera de 2026, reaparece con una fuerza inusitada la idea de un «frente amplio» canario. ¿Por qué ahora? Por pura supervivencia y responsabilidad histórica. Existe un riesgo palpable de un giro reaccionario profundo que desmantele los servicios públicos y obvie la transición energética. Sin embargo, también se abre una ventana de oportunidad única ante las próximas elecciones generales y la cita autonómica de 2027. O aprendemos de los errores, o la irrelevancia política será nuestro castigo.

2. El tablero actual de la izquierda canaria

Entender el espacio progresista y canarista hoy es enfrentarse a un puzle de mil piezas. Tenemos a Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-BC) intentando mantener su peso institucional; a Podemos, Izquierda Unida (IU) y Sumar lidiando con sus propios procesos de reconfiguración estatal; a Proyecto Drago buscando consolidar su espacio de obediencia estrictamente canaria; y a fuerzas de arraigo local y ecologista como Sí se Puede, junto a otros espacios insulares.

En este tablero, hay dos incógnitas que paralizan cualquier avance:

  1. El papel de Drago Canarias: ¿Se integrará en una lógica de confluencia amplia o mantendrá su camino en solitario para evitar diluirse?
  2. La tensión identitaria: El eterno debate entre construir un «canarismo fuerte y autocentrado» frente a la necesidad de mantener una articulación confederal con los espacios estatales.

3. Generales: confluencia, escaños y plan plurinacional

Las encuestas y sondeos que manejamos en estos primeros meses de 2026 a nivel estatal (como los recientes datos de 40dB) apuntan hacia un intento de plan plurinacional para reagrupar a la izquierda alternativa. Figuras de ERC, alianzas con Bildu, el BNG y los restos de Sumar y Podemos exploran un frente común.

¿Cómo se inserta la izquierda Canarias en este puzzle estatal? El objetivo pragmático de cualquier confluencia canaria en unas generales debe ser, como mínimo, asegurar el histórico escaño por Las Palmas y disputar a sangre y fuego el de Santa Cruz de Tenerife.

Aquí el dilema es matemático y político: lista unitaria vs. dispersión del voto. Si Drago entra en la ecuación, la movilización del electorado joven y desencantado puede ser el empujón necesario para saltar la barrera. Si no lo hace, los restos de la ley D’Hondt volverán a engullir miles de papeletas progresistas, regalando esos escaños a la derecha.

Puede la izquierda canaria

4. Autonómicas 2027: gobierno de progreso o Parlamento escorado a la derecha

Las encuestas autonómicas nos mandan un mensaje claro de cara a 2027. El PSOE y NC-BC muestran una fortaleza relativa, logrando fidelizar a sus votantes, pero es insuficiente. Mientras, el bloque CC-PP-Vox experimenta un crecimiento cimentado en el desgaste nacional y en una maquinaria mediática implacable.

La estrategia declarada de «tender puentes» para un gobierno progresista en 2027 choca con un muro demoscópico: la debilidad extrema de la izquierda alternativa canaria. El riesgo central es letal: si Podemos, Drago, Sumar e IU concurren por separado, todos podrían quedar por debajo del injusto umbral electoral canario, consolidando su desaparición parlamentaria. No podemos permitir que miles de canarios se queden sin voz en la cámara autonómica.

5. Las heridas abiertas: vetos cruzados, recelos y cultura política

Para construir el futuro hay que desinfectar las heridas del pasado. El historial de intentos de confluencia entre 2019 y 2023 fue, a ratos, un espectáculo lamentable: mesas de partidos interminables, el experimento agridulce de Unidas Sí Podemos y guerras cainitas por los liderazgos.

Debemos hablar sin tapujos de las tensiones con Proyecto Drago. El trato político y orgánico que recibió Alberto Rodríguez en el ámbito estatal dejó cicatrices profundas. Existe un recelo legítimo hacia los «marcos madrileños» que deciden los ritmos de Canarias, sumado a un evidente solapamiento de la base social y electoral.

Si la «unidad» se construye únicamente como una UTE (Unión Temporal de Empresas) vacía de proyecto real y diseñada solo para repartir cargos, la ciudadanía, que no es tonta, volverá a dar la espalda en las urnas.

6. Hacia un acuerdo de fondo: marco político compartido

La unidad de la izquierda canaria no es un fin, es una herramienta. Y requiere un marco político compartido. El mínimo común denominador debe ser frenar en seco al bloque reaccionario y reforzar una voz canaria progresista, propia y rotunda tanto en Madrid como en nuestras instituciones.

  • El adversario principal: La alianza de PP-Vox a nivel estatal (que amenaza derechos fundamentales) y el bloque CC-PP-Vox en las islas, cuyo modelo agota nuestro territorio.
  • El campo propio: El canarismo de izquierdas, el ecologismo social, los espacios morados y el soberanismo democrático.

Reconocer la pluralidad interna no debe verse como un problema a gestionar, sino como el mayor valor político de esta potencial alianza.

7. Programa de mínimos: 7‑8 ejes materiales

Cualquier pacto de despachos será inútil si no va acompañado de un programa audaz que mejore la vida de la gente.

7.1. Modelo turístico y vivienda

Se sufre una sobrecarga turística insoportable. Aunque la Ley 6/2025 de Ordenación Sostenible del Uso Turístico de Viviendas ha supuesto un paso legal para intentar regular el descontrol, se debe ir más allá imponiendo límites reales, moratorias y zonificación estricta. El turismo debe generar riqueza compartida, no ser una máquina de precariedad estructural y expulsión vecinal.

7.2. Servicios públicos y cohesión social

La sanidad, la educación pública y la atención a la dependencia deben ser el núcleo duro del autogobierno. Se necesita fijar por ley unos porcentajes mínimos de blindaje presupuestario para acabar con las listas de espera, revirtiendo la actual lógica privatizadora del Gobierno de Canarias.

7.3. Soberanía económica y modelo productivo

Se debe reformular el Régimen Económico y Fiscal (REF) para que deje de ser un escudo fiscal de las grandes fortunas y operadores, redirigiéndolo a la financiación de los servicios públicos. Urge diversificar hacia la economía verde y democratizar el acceso al crédito para nuestras pymes.

7.4. Energía y agenda climática

En josereflexiona.es lo repetimos incansablemente: el cambio climático antropogénico es nuestra mayor amenaza existencial. La transición energética en Canarias debe ser justa y urgente. Esto exige un modelo basado en renovables, almacenamiento eficiente, comunidades energéticas con gestión democrática pero sobre todo un modelo realista y técnicamente factible, lejos de los planteamientos quiméricos.

7.5. Derecho a la vivienda y arraigo

Frente a la lógica puramente especulativa, se necesita multiplicar el parque público de alquiler, poner coto a las compras por parte de fondos buitre internacionales y movilizar la vivienda vacía. El arraigo poblacional es un derecho humano.

7.6. Democracia, transparencia e insularidad

Defender nuestro estatus de Región Ultraperiférica (RUP) y la compensación por los sobrecostes de la insularidad, pero exigiendo que esos fondos se vinculen a la equidad social. Además, hay que abrir las ventanas de las instituciones con mecanismos reales de participación ciudadana.

7.7. Derechos y libertades frente a la ultraderecha

Ni un paso atrás. El acuerdo debe incluir el compromiso inquebrantable de no investir, ni por activa ni por pasiva, a gobiernos donde asome la ultraderecha. Se defenderá activamente los derechos laborales, los avances feministas, al colectivo LGTBI y la memoria democrática frente a los discursos del odio.

Puede la izquierda canaria

8. Relación Canarias‑Estado: canarismo fuerte y articulación confederal

Existe una tensión no resuelta entre el canarismo que exige decidir «estrictamente desde aquí» y la necesidad evidente de forjar alianzas estatales para alterar las grandes leyes estatales y europeas.

La fórmula para resolver este nudo gordiano debe ser clara: las decisiones estratégicas sobre el territorio, listas electorales, vivienda y modelo productivo se toman soberanamente en Canarias. La alianza estatal debe entenderse como un instrumento confederal para amplificar esa capacidad, jamás para subordinarla. Esto implica una «doble lealtad»: primero al pueblo canario, y solidariamente a un bloque democrático antifascista en el Estado.

9. Reglas del juego interno: evitar otra “suma de siglas vacía”

Para evitar volver a tropezar con la misma piedra, se necesitan mecanismos de gobernanza interna impecables:

  • Creación de un órgano estable y paritario de coordinación.
  • Reglas transparentes de elaboración de listas (con primarias pactadas y proporcionales).
  • Un código ético común inviolable.
  • Cláusulas estrictas de resolución de conflictos para evitar lavar los trapos sucios en Twitter/X.

La ciudadanía añora el espíritu de una «nueva UPC» (Unión del Pueblo Canario), pero actualizada a los retos del siglo XXI: atravesada por el feminismo, el ecologismo y la justicia social.

10. Conclusión abierta: ¿ventana histórica o última oportunidad?

Nos encontramos en una encrucijada determinante. O se es capaz de construir un frente estable, dotado de un programa riguroso y, sobre todo, de una cultura política madura y renovada; o la actual fragmentación consolidará un ciclo larguísimo de hegemonía conservadora en las islas.

La política no es un juego de tronos, es la herramienta para dignificar la vida humana.

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