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Barómetro Sanitario 2025: La Voz de la Ciudadanía

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Radiografía de la sanidad pública en Canarias frente a España

La defensa de la sanidad pública, universal y de calidad, no es solo una cuestión de gestión administrativa; es un pilar fundamental de la democracia y los derechos humanos. Comprender su estado de salud exige escuchar la voz de quienes la utilizan a diario.

1. Introducción: qué es el Barómetro Sanitario y por qué importa

El Barómetro Sanitario es un estudio anual exhaustivo elaborado por el Ministerio de Sanidad en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Su objetivo principal es explorar el nivel de satisfacción de la ciudadanía con el funcionamiento y las prestaciones del Sistema Nacional de Salud (SNS).

Más allá del debate político a menudo polarizado, esta herramienta nos proporciona datos directos de la experiencia de los pacientes, resultando fundamental para establecer prioridades reales en políticas de salud. En esta entrada me centraré en destripar los resultados del Barómetro Sanitario 2025, comparando la realidad de Canarias con la media estatal y otros territorios para entender dónde fallamos y dónde resistimos.

2. Radiografía general del sistema sanitario según el Barómetro 2025

A nivel estatal, la valoración media otorgada por la ciudadanía al sistema sanitario público es de un 6,02 sobre 10. Si bien es un aprobado, esta nota representa el valor más bajo de la serie histórica estudiada desde 2015, confirmando un descenso sostenido de la satisfacción en la etapa post-pandemia.

El 51,6% de la población de España considera que el sistema «funciona bastante bien» o «bien, aunque son necesarios algunos cambios». Sin embargo, la geografía de esta satisfacción no es homogénea y muestra una enorme variabilidad. Existe un patrón territorial muy marcado: las comunidades del norte peninsular mantienen valoraciones muy superiores a la media, un bloque intermedio (como Madrid o Cataluña) aguanta el tipo, y el sur peninsular junto con los territorios insulares y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla presentan la percepción más crítica. En este mapa, Canarias se ubica por debajo del promedio nacional, compartiendo las zonas de menor valoración del Estado.

3. Canarias en el espejo: satisfacción global y funcionamiento

Cuando ponemos la lupa sobre el archipiélago, el Barómetro sanitario 2025 nos devuelve una imagen de estancamiento. La nota media de satisfacción global con la sanidad pública en Canarias es de 5,77, alejándose del 6,02 nacional.

Dentro del ranking autonómico del porcentaje de población que piensa que el sistema funciona de forma positiva (bastante bien o bien con algunos cambios), Canarias se anota un escaso 49,7%. Esto nos sitúa en la mitad baja de la tabla, a una distancia enorme del líder indiscutible, Cantabria, que ostenta un 66,4% de aprobación , aunque todavía nos mantenemos por encima del farolillo rojo, Andalucía, que cae hasta el 38,8%.

Este diagnóstico nos obliga a plantearnos una profunda pregunta política: en un Sistema Nacional de Salud teóricamente universal y equitativo, ¿cómo es posible que el código postal o, en nuestro caso, el aislamiento geográfico, determinen un nivel tan distinto de calidad percibida por los pacientes canarios?

4. Comparación por niveles asistenciales: dónde falla y dónde aguanta Canarias

Para comprender verdaderamente el Servicio Canario de la Salud, debemos desglosar la atención según la complejidad del servicio. La realidad es dual: allí donde hay mayor contacto humano, las cosas mejoran; donde reina la burocracia y la falta de infraestructuras, el sistema sufre.

Atención primaria

La Atención Primaria obtiene una media nacional de 6,27 puntos. Sorprendentemente, y a pesar del pesimismo general, las consultas de los centros de salud en Canarias alcanzan un 6,56, situándose por encima de la media del Estado. Este dato, que contrasta con el 7,00 de la líder Cantabria y el 5,61 de Andalucía, subraya que el esfuerzo extenuante del personal de medicina de familia y enfermería en las islas es valorado positivamente por una ciudadanía que reconoce el componente humano de la sanidad.

Atención especializada y consultas hospitalarias

El cuello de botella de la sanidad canaria es la atención especializada, uno de los servicios peor valorados a nivel estatal (media de 5,74). En Canarias, este indicador se desploma hasta un preocupante 5,33, siendo una de las peores valoraciones autonómicas. Este suspenso roza el drama en accesibilidad, pues condena a miles de personas a convivir con la incertidumbre diagnóstica.

Ingresos hospitalarios

El ingreso en hospitales públicos es un punto relativamente fuerte en todo el país (7,02 de media). Canarias obtiene un 6,62. Aunque estamos por debajo del «club del notable» cantábrico (Cantabria llega al 7,64), este aprobado alto indica que, una vez superadas las barreras de acceso y las listas de espera, la seguridad y el cuidado en planta resisten el desgaste institucional.

Urgencias (hospitalarias)

Las urgencias hospitalarias reflejan de manera clara el dolor de la saturación territorial. Frente a la nota media nacional de 5,88 , las urgencias canarias se hunden hasta un 5,29. Esta caída empalma con la frustrante experiencia cotidiana de los usuarios enfrentados a salas de espera colapsadas y camillas en los pasillos.

Urgencias 061/112

El gran ganador en el barómetro son los servicios de emergencias (061 y 112), que promedian un excelente 7,26 a escala estatal. En Canarias, este servicio aguanta muy bien el tipo con un 6,93. La menor variabilidad territorial en este campo sugiere que el modelo de intervención rápida está estandarizado y profesionalizado con altos niveles de eficiencia.

Barómetro Sanitario 2025

5. Claves territoriales: el patrón norte–sur/insular y el caso canario

El propio informe del Barómetro sanitario 2025 reconoce que no existe una percepción uniforme, revelando brechas drásticas donde el norte es siempre el gran beneficiado y el sur y los territorios insulares cargan con la peor parte.

Para entender el caso canario, debemos integrar una mirada sociopolítica y técnica. La peor percepción no surge de la nada; es el resultado de factores estructurales graves: la insularidad, la hiperdependencia del transporte sanitario fragmentado, una infrafinanciación histórica y el estrés demográfico derivado de una presión turística insostenible que agota los servicios públicos.

Como analista y firme defensor de la transición ecológica justa, debo añadir una hipótesis irrefutable: la planificación de las infraestructuras debe modernizarse. Los edificios sanitarios son inmensos consumidores de energía. Desarrollar un modelo de hospitales autosuficientes y descarbonizados, en sintonía con las urgencias del cambio climático antropogénico, permitiría reducir enormes gastos de operación eléctrica. Todo euro ahorrado en gasto energético es un euro que se puede reinvertir en la contratación de personal sanitario para desatascar las urgencias.

6. Implicaciones para la ciudadanía y para la política sanitaria en Canarias

Vivir en Canarias y experimentar una sanidad sistemáticamente valorada por debajo del promedio nacional es vivir con una merma en los derechos civiles y sociales. Esto se visibiliza trágicamente en las listas de espera hospitalarias: en Canarias, un 35,5% de los encuestados considera que la situación de estas listas ha empeorado en los últimos doce meses.

Estos datos chocan frontalmente con el triunfalismo que en ocasiones destila el discurso institucional. Un sistema público de salud que externaliza servicios por falta de capacidad y que mantiene al límite a sus profesionales está traicionando los valores democráticos de igualdad. La dignidad de las personas no permite «relatos»; requiere inversiones efectivas y plantillas estables.

7. Límites del Barómetro y líneas de investigación futuras

A nivel analítico, no podemos perder de vista las limitaciones metodológicas del Barómetro 2025. Al tratarse de una encuesta poblacional mediante entrevista telefónica asistida (7.197 entrevistas totales) , estamos ante un estudio de «calidad percibida» (experiencia directa y confianza), no ante un registro clínico objetivo de morbilidad o dotación financiera.

Ciertos datos, especialmente los referidos a cuestiones muy específicas en territorios más pequeños, deben manejarse con la debida cautela estadística por los márgenes de error. Para futuras aproximaciones en josereflexiona.es, será prioritario cruzar esta percepción subjetiva de las islas con indicadores de rendimiento «duros», como el gasto sanitario per cápita real, las ratios de médicos por habitante y la inversión en energías limpias dentro del presupuesto del Servicio Canario de la Salud.

8. Conclusión abierta: qué debería cambiar en Canarias

El Barómetro Sanitario 2025 deja un mensaje cristalino: Canarias necesita medidas estructurales urgentes para converger con la calidad asistencial del resto del Estado. Debemos priorizar el fortalecimiento presupuestario de las consultas de atención especializada y resolver la crisis endémica de las urgencias hospitalarias. Todo ello bajo un marco que promueva una sanidad ecológica, pública y universalmente justa.

No podemos normalizar las desigualdades geográficas en algo tan esencial como la vida humana. Por ello, cierro esta reflexión dirigiéndome a ustedes, los lectores y auténticos dueños del sistema:

¿Reflejan estos datos del CIS la realidad que viviste en tu última visita al hospital en Canarias? ¿Qué medidas crees que deberían tomar de forma urgente nuestras administraciones autonómica y central para reducir las listas de espera? Déjame tu opinión en los comentarios y sigamos debatiendo cómo construir una Canarias más justa, sana y sostenible.

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