Canarias frente al espejo de Europa: Crónica de una batalla existencial
A veces, la política se viste de tecnicismos para ocultar decisiones que afectan al pan de cada día. Siglas como «MFP» (Marco Financiero Plurianual) pueden sonar lejanas, frías, burocráticas. Pero lo que ocurrió este 23 de enero en el Parlamento de Canarias no fue un debate administrativo; fue una lucha por la supervivencia de nuestra identidad.
He seguido con atención el pleno extraordinario sobre la propuesta de fondos europeos para el periodo 2028-2034 y, como progresista y defensor de la sostenibilidad, debo decir que la situación es crítica. Nos jugamos el modelo de convivencia de nuestras ocho islas.
Aquí te detallo, con la lupa puesta en el hemiciclo, las claves de lo que se debatió y por qué debería importarnos a todos.
1. La Amenaza: ¿Seremos el «menú» de Europa?
El debate arrancó con una intervención lúcida del presidente Fernando Clavijo [07:45], quien expuso la cruda realidad: la Comisión Europea propone un cambio de modelo que amenaza con recentralizar los fondos. Bajo la excusa de la «simplificación administrativa», Bruselas quiere meter todo el dinero en un «único cajón» gestionado por los Estados miembros.
Para un canario, esto es alarmante. Significa perder la gobernanza multinivel. Si Madrid gestiona todo, ¿quién garantiza que se entienda la especificidad de un plátano cultivado en La Palma o de la pesca artesanal en La Graciosa?
- El peligro: Clavijo advirtió claramente que agrupar fondos de cohesión, agricultura y pesca en grandes ejes nacionales diluye nuestra condición de Región Ultraperiférica (RUP) [11:25].
«Si no estás en la mesa, eres el menú». Esta cita del primer ministro canadiense, recuperada por el presidente al final del debate [01:19:58], resume perfectamente el riesgo: si Canarias no tiene voz propia y gestión directa, seremos devorados por la maquinaria centralista.
2. El Sector Primario: Trinchera Ecológica y Social
Desde una perspectiva de izquierda verde, defender el POSEI (Programa de Opciones Específicas por la Lejanía y la Insularidad) no es defender una subvención; es defender nuestra soberanía alimentaria y nuestro paisaje.
Fue emocionante escuchar cómo el debate trascendió los números para hablar de personas. El portavoz del Grupo Nacionalista, José Miguel Barragán (en voz del Sr. Toledo), lo expresó con una calidez necesaria: no hablamos de euros, hablamos de “los tomateros de Gran Canaria, el queso de Fuerteventura, la piña del Hierro” [39:55].
- El dato: Se exige actualizar una ficha financiera congelada desde hace décadas. Hablamos de pasar a 375 millones de euros para el POSEI [14:44], vital para competir contra productos de terceros países que no respetan nuestras normas ambientales ni laborales.

3. La Unidad Política (y la nota disonante)
En tiempos de polarización tóxica, ver al Parlamento de Canarias cerrar filas es un bálsamo democrático. Hubo consenso entre el Gobierno (CC y PP) y la oposición (PSOE, NC, ASG) en lo fundamental: rechazar la propuesta actual de la Comisión y exigir al Estado que use su veto si es necesario [55:28].
Sin embargo, como analista aficionado, no puedo ignorar la disonancia de la ultraderecha. El portavoz de Vox [27:21] aprovechó su turno para negar la emergencia climática, calificando de «fanatismo climático» y «porquería ideológica» la Agenda 2030 y el Pacto Verde.
Es profundamente irresponsable enfrentar al campo con la ecología. El cambio climático es la mayor amenaza para nuestro sector primario, no la solución. Negarlo es condenar a nuestros agricultores a la sequía y la desertificación sin herramientas para adaptarse.
4. Conclusión: Lealtad y Firmeza
El portavoz del PSOE, Sebastián Franquis, aportó una visión interesante sobre la composición conservadora de la actual Comisión Europea como causa de este recorte social [46:23], pero garantizó el apoyo de su partido para defender a las islas.
El pleno cerró con una votación que aprobó por unanimidad los puntos clave de la resolución conjunta [02:14:49]. Canarias ha hablado con una sola voz. Ahora toca que esa voz no tiemble en Madrid ni en Bruselas. Como ciudadanos conscientes, debemos estar vigilantes: nos va la vida, el paisaje y el futuro en ello.



















