Moreno Bonilla y la ‘inviabilidad’ de la sanidad pública: ¿Profecía o estrategia?
Las palabras, en política, nunca son inocentes. Cuando un dirigente del calibre de Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía, desliza que la sanidad pública universal «puede llegar un momento que sea inviable«, no estamos ante una reflexión casual. Asistimos a un acto de alta ingeniería política. Es la construcción de un marco mental para justificar una decisión ya tomada. No se trata de una profecía sobre el futuro. Es una estrategia para moldearlo a imagen y semejanza de una ideología que ve en los servicios públicos un mercado por explotar y no un derecho a garantizar.
El Discurso de la Inviabilidad: Un Caballo de Troya Neoliberal
El argumento central esgrimido por el presidente andaluz apela a una lógica aparentemente irrefutable. Se centra en el envejecimiento de la población y el aumento de la demanda asistencial. Ciertamente, son desafíos demográficos y sanitarios reales que cualquier sociedad avanzada debe afrontar. Sin embargo, presentarlos como una causa directa de una futura e inevitable «inviabilidad» es una falacia. Esta falacia oculta la verdadera naturaleza del debate: una cuestión de prioridades políticas y de modelo de sociedad.
La estrategia es conocida y ha sido empleada con anterioridad en otros sectores y latitudes:
- Plantar la duda: Se introduce la idea de que el sistema actual es insostenible a largo plazo, generando un clima de incertidumbre y temor.
- Presentar la crisis como inevitable: Se despolitiza el problema, atribuyéndolo a factores «naturales» e incontrolables como la demografía, en lugar de a decisiones de gestión y financiación.
- Ofrecer la «única» solución: Una vez aceptada la premisa de la inviabilidad, la colaboración público-privada, las externalizaciones y los recortes se presentan. No se plantean como una opción ideológica, sino como la única salida técnica y responsable.
Este discurso es, en esencia, un Caballo de Troya. Bajo la apariencia de una preocupación pragmática por la sostenibilidad, se introduce un programa de descapitalización del sistema público. Esto favorece al sector privado, que aguarda expectante el trasvase de recursos.

La Realidad de los Datos: Desmantelamiento Programado
Las palabras de Moreno Bonilla no flotan en el vacío. Se sustentan y cobran un significado ominoso a la luz de las políticas implementadas por su gobierno. Mientras se advierte de un colapso futuro, se acelera el deterioro presente a través de acciones concretas y medibles.
- Recortes y Externalización: La Estrategia Dual: La reducción de miles de profesionales en el Servicio Andaluz de Salud (SAS) no es una anécdota, es una declaración de intenciones. Se debilita la capacidad de respuesta interna del sistema, generando listas de espera. Estas listas son después derivadas a clínicas privadas a través de conciertos millonarios. Se cierra la atención primaria por las tardes en verano. Esto empuja a los ciudadanos a buscar alternativas fuera del sistema público. Es un círculo vicioso perfectamente diseñado. Se ahoga al sector público para luego vender su ineficacia como coartada para la privatización.
- El Impacto en la Ciudadanía y los Profesionales: Detrás de los fríos números y las declaraciones políticas, existe una realidad humana palpable. Pacientes aguardan meses para una consulta o intervención quirúrgica, viendo cómo su calidad de vida se deteriora. Profesionales sanitarios exhaustos, sometidos a una presión insostenible y a condiciones laborales precarias, ven cómo su vocación de servicio es menoscabada. Esto es el resultado de una gestión puramente economicista. La «inviabilidad» de la que habla el presidente ya la están viviendo en carne propia los andaluces más vulnerables.
Una Cuestión de Prioridades, no de Viabilidad
La sanidad pública no es inviable. Lo que es inviable es mantener un sistema de bienestar robusto mientras se priorizan las rebajas fiscales a las grandes fortunas. Además, se desvían fondos públicos para nutrir el negocio de la sanidad privada. La disyuntiva no es entre una sanidad pública universal y el abismo. Es entre un modelo que entiende la salud como un pilar del contrato social y otro que la concibe como una mercancía.
Afrontar el reto demográfico exige más inversión, no menos. Requiere una apuesta decidida por la prevención y el refuerzo de la Atención Primaria. La Atención Primaria es la puerta de entrada al sistema y el dique de contención más eficaz. Además, es crucial dignificar las condiciones de quienes nos cuidan. Exige, en definitiva, una voluntad política que hoy brilla por su ausencia.
Conclusión: La Sanidad Pública como Pilar Democrático
La declaración de Juan Manuel Moreno Bonilla debe ser interpretada en su justa dimensión. Es el disparo de salida para el asalto a uno de los pilares fundamentales de nuestro Estado del Bienestar. No podemos permitir que el lenguaje de la inevitabilidad nos paralice. La defensa de una sanidad pública, universal, gratuita y de calidad no es una utopía anclada en el pasado. Es la condición indispensable para una sociedad justa, cohesionada y democrática en el futuro.
La viabilidad de la sanidad pública no es una ecuación matemática. Es un compromiso cívico. Y hoy, en Andalucía, ese compromiso está siendo amenazado desde la más alta instancia de su gobierno. Nos corresponde a la ciudadanía, a los profesionales y a las fuerzas sociales y políticas progresistas articular una respuesta contundente. Debemos defender lo que es de todos. Porque cuando la salud se convierte en un negocio, la vida pasa a ser un privilegio.
















