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Nombramiento de Jacobo López y sus implicaciones

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El Asalto a la Meritocracia: Jacobo López y la instrumentalización de lo público en Cultesa

En un panorama político donde la confianza ciudadana se encuentra en mínimos históricos, cada nombramiento, cada decisión, es un mensaje. Y el mensaje enviado por el Cabildo de Tenerife con la designación de Jacobo López como Consejero Delegado de Cultesa es, cuanto menos, desolador. Este movimiento, orquestado desde las altas esferas del poder insular, representa un ataque frontal a los principios de mérito, capacidad y transparencia. Evidenciando una preocupante tendencia a la instrumentalización de las instituciones públicas con fines partidistas.

Cultesa: Una Joya Biotecnológica en Manos de la Política

Para comprender la gravedad del asunto, es fundamental entender qué es Cultesa. Lejos de ser un ente administrativo más, Cultivos y Tecnología Agraria de Tenerife S.A. es una empresa mixta, con un 51% de capital público del Cabildo, que se erige como un centro de referencia en biotecnología vegetal. Su actividad principal se centra en la producción de plantas mediante técnicas de cultivo in vitro, la mejora genética y la producción de material vegetal libre de patógenos.

Estamos hablando, por tanto, de una empresa de base científica y alta tecnología, cuya plantilla está compuesta por personal técnico altamente cualificado. Su labor es crucial para la competitividad y sostenibilidad del sector primario canario. Un pilar estratégico que enfrenta desafíos monumentales como el cambio climático y la necesidad de una transición ecológica justa. La dirección de una empresa de estas características exige, ineludiblemente, un perfil con experiencia contrastada en gestión, investigación y desarrollo en el ámbito biotecnológico.


Un Currículum que No Encaja: La Dicotomía entre el Puesto y el Perfil

Frente a la alta especialización requerida, nos encontramos con el currículum de Jacobo López Fariña. Con una formación de Ingeniería Técnica Agrícola en la especialidad de Hortofruticultura y Jardinería. Su experiencia profesional se ha centrado en puestos como técnico de servicios en Mercatenerife o responsable de personal de jardinería en el Ayuntamiento de Candelaria. Si bien respetable, su trayectoria profesional carece de la experiencia en alta gestión empresarial. Pero además y, de forma aún más notoria, en el campo de la biotecnología y la investigación agraria avanzada que se le presupondría al máximo responsable ejecutivo de Cultesa.

La disonancia es evidente. Mientras la empresa se dedica a la micropropagación y la genética vegetal, el perfil del nuevo Consejero Delegado se ancla en un ámbito más tradicional y operativo del sector agrícola. No se cuestiona su valía en sus anteriores responsabilidades, pero sí su idoneidad para un cargo que debería ser la cúspide de una carrera en I+D+i agrario.

Nombramiento de Jacobo López

Crónica de un Nombramiento a Medida: El «Enchufismo» como Método

Lo que agrava esta situación es la propia naturaleza del cargo. El puesto de Consejero Delegado en Cultesa no existía. Fue creado ad hoc por el consejo de administración el pasado 5 de septiembre, coincidiendo con la jubilación de la anterior gerente. Este hecho, denunciado por la oposición como un «escandaloso caso de enchufismo político», delata una hoja de ruta clara: colocar a un afín político, en este caso un concejal y portavoz del Partido Popular en Candelaria, en un puesto directivo sufragado con dinero público.

La designación se realizó sin convocatoria pública, hurtando a otros profesionales del sector, posiblemente con perfiles mucho más adecuados, la oportunidad de optar al puesto. Esta falta de transparencia no es un mero desliz administrativo. Es una declaración de intenciones que sitúa los intereses de partido por encima de la excelencia y la buena gestión de una empresa pública estratégica.


Este nombramiento choca frontalmente con las proclamas del Partido Popular sobre la necesidad de profesionalizar la gestión pública y basar los nombramientos en el mérito y la capacidad. Resulta paradójico escuchar a sus líderes defender la valía técnica de sus equipos mientras, en la práctica, se crean puestos a medida para liberar políticamente a sus concejales.

Esta manera de proceder no solo genera un agravio comparativo, sino que erosiona la credibilidad del discurso político. Cuando la palabra de un partido se divorcia de sus hechos, el mensaje que cala en la ciudadanía es el de la hipocresía y el cinismo. La defensa de la meritocracia no puede ser un eslogan de campaña que se guarda en un cajón una vez alcanzado el poder.

El Impacto Final: La Devaluación de la Política y la Confianza Ciudadana

Más allá del caso concreto de Cultesa, estas prácticas suponen un lastre para nuestra democracia. Cada vez que un cargo de responsabilidad técnica es ocupado por un perfil político sin la cualificación específica, se está devaluando la importancia del conocimiento y la experiencia. Se está diciendo a los profesionales altamente cualificados que su esfuerzo y su mérito valen menos que un carné de partido.

El resultado es una creciente desafección ciudadana. Una percepción de que las instituciones no están al servicio del interés general. En cambio están al servicio de una élite política que se reparte el poder como si de un botín se tratara. La regeneración democrática, tan necesaria en nuestros tiempos, pasa ineludiblemente por erradicar estas prácticas clientelares y apostar de forma decidida y transparente por el talento, la capacidad y el mérito. El caso de Jacobo López en Cultesa es un lamentable paso en la dirección contraria.


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