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El delirio del 5%

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🟠 El delirio del 5% del PIB en gasto militar: cuando Trump olvida para qué nació la OTAN

Donald Trump ha vuelto a irrumpir en el debate internacional con una propuesta que desafía el sentido común y amenaza con dinamitar los equilibrios que han mantenido unida a la OTAN durante más de siete décadas: exigir que todos los países miembros gasten al menos un 5% de su PIB en defensa.

En medio de tensiones globales, guerras abiertas y amenazas híbridas, uno podría pensar que fortalecer la defensa común es razonable. Y lo es. Pero lo que plantea Trump no tiene nada que ver con reforzar la seguridad colectiva: es una propuesta de corte populista, con tintes chantajistas, que reduce la seguridad a una cifra arbitraria y descontextualizada. Y, sobre todo, es una traición al espíritu fundacional de la Alianza Atlántica.

El compromiso no era gastar, era garantizar la defensa

Conviene recordarlo: en la Cumbre de Gales de 2014, los países de la OTAN acordaron trabajar hacia el objetivo del 2% del PIB en gasto militar en el horizonte de una década. Pero ese número no era un fin en sí mismo, sino una referencia flexible. Lo realmente importante eran los compromisos de capacidad, disponibilidad y eficacia operativa.

Es decir, no se trataba de inflar presupuestos sin sentido, sino de garantizar que cada país tuviera fuerzas bien entrenadas, interoperabilidad tecnológica, compromiso real con las misiones conjuntas y recursos para hacer frente a los desafíos del siglo XXI.

La seguridad, al fin y al cabo, no se compra al peso. No es más seguro quien más gasta, sino quien mejor planifica, coordina y adapta sus recursos a los riesgos reales.

El 5%: una exigencia tan absurda como peligrosa

Plantear ahora un salto del 2% al 5% del PIB es no solo una irresponsabilidad económica, sino una provocación política y una distorsión estratégica. Para hacernos una idea, países como España, que rondan actualmente el 1,3%, tendrían que multiplicar por casi cuatro su presupuesto de defensa, destinando más de 70.000 millones de euros anuales al gasto militar. ¿A costa de qué? ¿Sanidad pública? ¿Educación? ¿Transporte verde? ¿Pensiones?

Además, ni siquiera Estados Unidos —la superpotencia militar indiscutible— alcanza esa cifra. Hoy su gasto ronda el 3,5% del PIB. ¿Qué pretende entonces Trump? ¿Forzar a los aliados a endeudarse hasta las cejas para comprar armas… estadounidenses?

Porque no nos engañemos: detrás de esta propuesta no hay una preocupación genuina por la seguridad europea, sino el viejo afán de usar la OTAN como palanca comercial del complejo industrial-militar norteamericano. Más gasto significa más contratos, más ventas de cazas F-35, más sistemas Patriot, más submarinos… y menos autonomía estratégica para Europa.

¿Qué seguridad queremos construir?

Aceptar sin más la lógica del 5% sería convertir la defensa en una carrera armamentista sin horizonte ni control democrático. Pero la seguridad no puede medirse únicamente con misiles y tanques. Vivimos una era de amenazas complejas: cambio climático, ciberataques, migraciones forzadas, pandemias, desinformación… Y estas no se resuelven con más fragatas ni más aviones de combate.

Necesitamos una defensa inteligente, equilibrada, centrada en las personas. La seguridad también es proteger los derechos sociales, garantizar la estabilidad democrática y construir alianzas multilaterales firmes pero racionales.

Europa debe reafirmar su modelo

Si Trump quiere hacer de la OTAN un mercado cautivo para la industria armamentística estadounidense, Europa debe plantarse. No con gestos altisonantes, sino con firmeza institucional y visión de largo plazo. Reforzar la defensa sí, pero desde la cooperación, la complementariedad y la eficacia. No desde la sumisión ni la contabilidad de PIB.

Europa debe recordar que la fuerza de la OTAN no está en cuánto se gasta, sino en la unidad política, la planificación compartida y el compromiso con los valores democráticos. Y esa es una batalla que se libra también en los despachos, en los presupuestos y en la conciencia ciudadana.

En conclusión

La exigencia de Trump del 5% es una trampa. Es populismo en uniforme. Es intentar reducir la seguridad colectiva a una tabla de Excel. Y es, sobre todo, una prueba de fuego para la madurez geopolítica de Europa. Porque no se trata solo de decir no. Se trata de defender otra forma de construir seguridad: más racional, más humana y más justa.


Impacto del Gasto Militar en el PIB

Comparativa del gasto actual y el propuesto por Trump en relación al PIB de distintos países de la OTAN.

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