Sánchez, Palestina y las Cortinas de Humo: Cuando la Derecha Teme al Poder Ciudadano
En el complejo tablero de la política española, a menudo se recurre a la simplificación y a la creación de narrativas que, aunque carentes de fundamento, calan en un sector de la opinión pública. Una de las más recientes y persistentes es aquella que, desde la derecha política y mediática, señala al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como el instigador de las masivas movilizaciones en favor de Palestina. El objetivo, según esta teoría, sería doble. Por un lado desviar la atención de supuestos casos de corrupción y, de paso, rentabilizar electoralmente una causa de gran calado emocional. Sin embargo, un análisis riguroso de los hechos y de la dinámica sociopolítica de nuestro país desmonta esta falacia. Lo que queda es una profunda incomprensión —o un temor deliberado— hacia el poder de la ciudadanía organizada.
La Realidad Judicial: Cero Sentencias, Infinitos Titulares
Antes de abordar la cuestión de fondo, es imperativo clarificar el contexto de las acusaciones que, supuestamente, el presidente intenta «tapar». A día de hoy no existe una sola sentencia judicial firme que condene a nadie del entorno de Pedro Sánchez por corrupción. Las estrategias de la oposición se han centrado en generar un estado de sospecha permanente, judicializando la política y convirtiendo investigaciones preliminares en sentencias mediáticas.
Líderes como Alberto Núñez Feijóo han acusado directamente al presidente de usar las muertes en Gaza como una «cortina de humo» para ocultar sus «vergüenzas». Este discurso, repetido por diversas voces del Partido Popular y Vox, obvia deliberadamente un principio fundamental de nuestro Estado de derecho: la presunción de inocencia. Se construye un relato de culpabilidad sin pruebas concluyentes. Se orquesta una táctica que busca erosionar la imagen del adversario a cualquier coste. Y esto a pesar de que ello suponga banalizar la lucha contra la corrupción real. Más grave aún, trivializar un drama humanitario como el que vive el pueblo palestino.

El Verdadero Motor del Cambio: La Ciudadanía en Marcha
La tesis de que un político, por muy poderoso que sea, puede simplemente «activar» o «alentar» un movimiento social de la magnitud del que hemos visto en favor de Palestina, revela una visión de la sociedad profundamente paternalista y desconectada de la realidad. Los políticos, en una democracia, no suelen crear las olas; aprenden a surfearlas o son arrollados por ellas. Su principal motivación es, y siempre ha sido, el voto. Abrazan causas cuando perciben que una masa crítica de la ciudadanía ya se ha movilizado y exige una respuesta.
La historia reciente de España está repleta de ejemplos que ilustran esta dinámica:
El «No a la guerra» (2003)
Millones de ciudadanos salieron a las calles para oponerse a la invasión de Irak. No fue una estrategia orquestada desde la oposición socialista. Fue un clamor popular que el gobierno de José María Aznar decidió ignorar, pagando un alto precio electoral. El PSOE, entonces liderado por José Luis Rodríguez Zapatero, supo interpretar y canalizar ese descontento, pero no lo creó.
El Movimiento 15-M (2011)
La indignación contra la crisis económica y la desafección hacia la clase política no surgió de ningún laboratorio de partido. Fue un estallido social espontáneo y transversal. Estallido que cambió para siempre el mapa político español, rompiendo el bipartidismo y forzando a todas las formaciones a renovar sus discursos y agendas.
Las Mareas Ciudadanas
La Marea Verde en defensa de la educación pública o la Marea Blanca por la sanidad son otros ejemplos de cómo la sociedad civil se organiza para defender derechos y servicios, marcando líneas rojas que los políticos se ven obligados a respetar.
El Movimiento Feminista (8-M)
Las masivas huelgas y manifestaciones feministas han impulsado avances legislativos en materia de igualdad que ningún partido, por sí solo, habría liderado con tanta ambición.
En todos estos casos, la secuencia es la misma: primero la movilización ciudadana, después la reacción política. La causa palestina, una reivindicación histórica de la izquierda y de los movimientos de derechos humanos, no es una excepción. La empatía ante lo que numerosas organizaciones internacionales no dudan en calificar de genocidio ha prendido la mecha de la solidaridad, y es esta presión desde abajo la que obliga a los líderes a posicionarse, incluyendo a Sánchez y Palestina.
Conclusión: El Veredicto de la Calle y el Miedo de la Derecha
Llegados a este punto, la argumentación de la derecha se desmorona por su propia lógica. Si aceptáramos, solo como hipótesis, que Pedro Sánchez posee la capacidad sobrehumana de poner a más de 100.000 personas en las calles de Madrid con unas simples palabras en defensa de Palestina, la conclusión sería devastadora para la oposición. Si un presidente puede conectar de forma tan directa y masiva con una demanda social de justicia y derechos humanos, ¿qué proyecto alternativo puede ofrecer una derecha que se limita a agitar el fantasma de la corrupción sin sentencias y a caricaturizar la solidaridad como una conspiración?
La realidad es mucho más sencilla: la derecha no entiende, o no quiere entender, que la sociedad española es madura, solidaria y tiene la capacidad de movilizarse por causas que considera justas, con independencia de quien ocupe La Moncloa. Al acusar a Sánchez de orquestar las protestas, no solo le atribuyen un poder que no tiene, sino que insultan la inteligencia y la autonomía de miles de ciudadanos comprometidos.
Quizás, su verdadero temor no sea a Sánchez. Quizás su verdadero temor sea a la imagen que les devuelve el espejo de la calle: una ciudadanía vibrante y movilizada por los derechos humanos, una causa en la que ellos, una vez más, han decidido ponerse del lado equivocado de la historia. Si esta es la batalla cultural y de valores que plantean de cara a las próximas elecciones, su derrota no será obra de ninguna estrategia presidencial, sino el simple y contundente veredicto de la gente.
Este vídeo de RTVE Noticias resume las convocatorias en varias ciudades españolas, mostrando la diversidad de las organizaciones convocantes y la naturaleza ciudadana del movimiento de solidaridad con Palestina.
MANIFESTACIONES en CIUDADES ESPAÑOLAS denuncian el «GENOCIDIO» de PALESTINA y LÍBANO por ISRAEL
















