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Primero Canarias Análisis Crítico: ¿Renovación Real?

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El Espejismo de la Renovación Nacionalista

En el siempre convulso tablero político canario, la irrupción de un nuevo actor, Primero Canarias, se presenta ante la ciudadanía con las vestiduras de la regeneración, el municipalismo y el progresismo. Fundado sobre las cenizas de una profunda crisis interna en Nueva Canarias (NC), este nuevo proyecto, liderado por figuras de incuestionable peso municipal como Teodoro Sosa (Gáldar) y Óscar Hernández (Agüimes), promete ser la tan esperada renovación del nacionalismo de centro-izquierda.

Sin embargo, cuando uno rasca la superficie de la cuidada presentación en Infecar y analiza las alianzas que se tejen tras el telón, la imagen de la regeneración comienza a desvanecerse. Lo que emerge parece ser, más bien, un capítulo más de la endémica fragmentación del espacio progresista. Una preocupante reconfiguración de poder que podría beneficiar, paradójicamente, a las fuerzas más conservadoras del espectro nacionalista.


Municipalismo vs. Hiperliderazgos Locales

El argumento central de Primero Canarias es la fuerza del municipalismo. No es un argumento baladí; proviene de alcaldes con mayorías absolutas aplastantes, como el 78,84% de los votos de Teodoro Sosa en Gáldar. El BNR y Roque Aguayro son ejemplos de éxito en la política de cercanía.

La pregunta que debemos hacernos es si este proyecto es la suma de fuerzas municipalistas con un objetivo ideológico común, o si es, en realidad, la federación de hiperliderazgos locales que buscan trasladar su poder insular al ámbito regional y estatal. El municipalismo real implica una transferencia de poder de abajo hacia arriba. Lo que vemos aquí parece ser el intento de dos figuras consolidadas de renegociar su estatus en un nuevo partido hecho a su medida. Tras considerar agotado el proyecto de Nueva Canarias por su «inmovilismo».

Esta estrategia, basada en el poder personal más que en una base ideológica de nuevo cuño, rara vez trae consigo la transformación social profunda que Canarias necesita con urgencia.

Primero Canarias análisis crítico

El Abrazo del Oso: La Sombra de Coalición Canaria

Aquí es donde el relato progresista de Primero Canarias muestra su fisura más evidente. En su congreso constituyente, la formación definió una línea roja clara: «no colaborará ni pactará con organizaciones de ultraderecha». Sin embargo, la presencia más destacada en dicho congreso no fue la de ningún referente del progresismo estatal o ecologista. Fue la del Presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, de Coalición Canaria (CC).

Clavijo no solo asistió, sino que bendijo la iniciativa, afirmando que «la vuelta a la unidad del nacionalismo canario está hoy más cerca que nunca».

Seamos claros. Coalición Canaria es un partido que ha gobernado históricamente con el Partido Popular. Su modelo de desarrollo ha sido cualquier cosa menos progresista o ecologista. No es un aliado natural para una fuerza que se autoproclama «de centro-izquierda». La denuncia de Nueva Canarias, que tacha la maniobra de «cínica» y acusa a sus excompañeros de «tránsfugas», resuena con fuerza.

La presencia entusiasta de CC y las declaraciones de Pablo Rodríguez sobre «confluir» sugieren que Primero Canarias, lejos de ser un revulsivo progresista, podría estar funcionando como un «caballo de Troya». Un instrumento para debilitar a Nueva Canarias desde dentro. Facilitando la absorción de ese espacio por parte de la hegemonía de Coalición Canaria. Que ve en 2027 la oportunidad de oro para una «candidatura unificada» que, en la práctica, diluiría las posturas más progresistas.

La «Unidad» como Excusa: ¿Qué Pasa con la Emergencia Climática?

La gran propuesta estratégica de Primero Canarias es una «Mesa de Unidad Canaria» para las elecciones generales de 2027. La ironía es flagrante: se provoca una ruptura para luego exigir unidad.

Esta obsesión por la «voz única en Madrid» y la aritmética electoral (el «escenario ideal» de 5 diputados) desvía el foco de lo verdaderamente importante. Mientras la clase política canaria se enreda en este Juego de Tronos de escisiones, pactos y luchas de poder por el control de las instituciones, Canarias se enfrenta a desafíos existenciales que no esperan.

El partido aprueba 23 resoluciones sobre vivienda, juventud o medio ambiente, pero su energía fundacional está puesta en la estrategia electoral. ¿Dónde está la urgencia en sus acciones, más allá del papel, para frenar el modelo turístico depredador? ¿Dónde está la hoja de ruta radical para la transición energética en un archipiélago que es zona cero del cambio climático? ¿Cómo se defiende al pueblo saharaui (resolución que aplaudimos) mientras se tejen alianzas con los partidos que han sido tibios o cómplices con el giro de la política exterior española?

Conclusión: Política para Políticos

La creación de Primero Canarias no parece responder a una demanda social de transformación, sino a una lucha de poder interna y a la ambición legítima, pero no necesariamente progresista, de sus líderes.

Al fragmentar el ya dividido espacio de la izquierda nacionalista, no solo no renuevan nada, sino que debilitan las posibles alternativas a la política de siempre. El abrazo de Coalición Canaria es el síntoma más claro de que este «nuevo» partido nace con el ADN de la vieja política: pactar, repartir poder y perpetuar un sistema que, mientras debate sobre sí mismo, deja que nuestro territorio y nuestra sociedad se degraden.

Canarias no necesita más siglas. Necesita acciones valientes, defensa intransigente de los derechos humanos y un compromiso real, no cosmético, con la descarbonización y la justicia social. De momento, Primero Canarias parece más interesado en los despachos de 2027 que en las emergencias de 2025.


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