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Estimación del CIS: qué cambia al revisar sus datos

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El CIS

Estimación del CIS: lo que cambia al revisar los datos

La estimación del CIS de octubre da al PSOE una ventaja de 11,8 puntos sobre el PP. Es una diferencia considerable. He querido revisar sus tablas y hacer un ejercicio propio para entender cuánto depende ese resultado de las decisiones tomadas al calcularlo. La principal conclusión obliga a ser prudentes: los mismos datos pueden ofrecer escenarios bastante distintos según cómo se traten.

La exigencia de rigor empieza por las cifras que nos resultan más cómodas. Por eso, al final de esta entrada adjunto un informe y una hoja de cálculo que permiten comprobar el trabajo y cambiar sus supuestos.

Una respuesta y una estimación son cosas diferentes

El barómetro de octubre, estudio 3582, se realizó entre el 1 y el 6 de octubre de 2026, con 5.025 entrevistas. El CIS publica tanto las respuestas recogidas como su estimación electoral. www.cis.es

La intención directa de voto recoge lo que las personas contestan cuando se les pregunta a quién votarían. Entre ellas también hay indecisos, personas que no responden y otras que dicen que se abstendrían.

La estimación del CIS intenta transformar esa información en porcentajes de apoyo electoral. Para ello aplica un modelo con determinadas reglas. Sus porcentajes se expresan sobre el voto válido: el dirigido a candidaturas y el voto en blanco.

Por tanto, comparar ambas cifras exige cuidado. Que un partido tenga un porcentaje mayor en la estimación que en las respuestas directas puede explicarse, en parte, porque cambia el total sobre el que se calcula. Hay que examinar el procedimiento completo.

Para este ejercicio hemos utilizado las tablas publicadas por el CIS. Son resultados agrupados por características de los entrevistados. No contienen una fila con todas las respuestas de cada persona, como ocurre en los microdatos. Esa diferencia limita lo que podemos calcular.

Del cuestionario a la estimación

El recuerdo de voto cambia mucho la comparación

Una de las preguntas del barómetro pide recordar a qué partido se votó en 2023. La comparación con lo que ocurrió entonces muestra una diferencia importante.

Entre quienes recuerdan haber votado a una candidatura, el PSOE representa el 43,6 % de la encuesta y el PP el 22,3 %. Sin embargo, en las elecciones de 2023 obtuvieron, respectivamente, el 31,9 % y el 33,3 % de los votos a candidaturas. Estos últimos porcentajes excluyen el blanco y agrupan PSOE y PSC, a partir de los resultados oficiales de la Junta Electoral Central. boe.es

La diferencia merece atención. Su causa, sin embargo, sigue abierta. Puede haber una presencia desigual de antiguos votantes entre quienes responden. También puede haber errores de memoria o personas que hoy recuerden su voto de otra manera. Además, el electorado cambia con los años.

De ahí que ajustar completamente esas diferencias sea una hipótesis que hay que examinar. Darla por acertada de antemano también introduciría una decisión discutible en nuestro propio cálculo.

Cómo hemos revisado la estimación del CIS

El procedimiento puede explicarse sin fórmulas. Hemos probado a dar más peso a los grupos cuyo voto anterior aparece menos representado y menos peso a los que aparecen por encima de su resultado de 2023. Cada grupo conserva las respuestas que declara ahora.

Después hemos comparado varias intensidades de ese ajuste. En un extremo mantenemos los pesos publicados por el CIS. En el otro, ajustamos completamente el reparto de los grupos de recuerdo hasta acercarlo al resultado real de 2023. Entre ambos probamos pasos intermedios.

La corrección afecta a quienes recuerdan una candidatura. Los demás mantienen su peso. El informe detalla estas decisiones y la forma de agrupar los partidos.

Los supuestos importan

Qué resultados aparecen al cambiar el ajuste

Estos son algunos resultados, utilizando solo el voto declarado:

FormaciónEstimación CISAjuste del 50 %Ajuste completo
PSOE34,0 %30,8 %27,1 %
PP22,2 %23,3 %26,6 %
Vox17,1 %17,1 %18,2 %
Sumar6,1 %6,0 %5,8 %
Podemos3,1 %2,9 %2,8 %
En blanco0,3 %4,5 %4,5 %

Todos los porcentajes se expresan sobre voto válido. La tabla muestra una selección de respuestas; el informe y el Excel incluyen el resto.

Con el ajuste completo, la distancia entre PSOE y PP se reduce a 0,48 puntos. Con el ajuste del 50 %, queda en 7,50 puntos. Ese punto intermedio sirve para comparar, aunque todavía carecemos de una validación que permita considerarlo el más adecuado.

La casi igualdad aparece, por tanto, bajo unas condiciones concretas. Presentarla como el resultado indiscutible de la encuesta daría una seguridad que este trabajo no permite ofrecer. La estimación del CIS y nuestros escenarios requieren explicar sus respectivas decisiones.

El blanco y los indecisos también cuentan

Hay otro detalle relevante: nuestro ejercicio conserva el voto en blanco declarado y obtiene alrededor del 4,5 % en los escenarios de la tabla. El CIS estima un 0,3 %.

La diferencia importa porque modifica el total con el que calculamos los porcentajes. Si reducimos el blanco manteniendo los apoyos relativos a los partidos, las cuotas de estos aumentan. Hacer ese cambio exige una justificación que no hemos incorporado a este ejercicio.

También hemos probado a añadir distintas proporciones de la simpatía política que recoge el barómetro. Pero sentir simpatía por un partido no garantiza ir a votar. Esa pregunta incluye preferencias de algunas personas que declaran abstención.

Por eso los documentos recogen 15 escenarios, combinando ajustes del recuerdo y distintas incorporaciones de simpatía. Son pruebas para ver cuánto cambian los resultados, no márgenes de error ni intervalos dentro de los cuales tenga que situarse una votación futura.

El recuerdo de voto

La transparencia debe alcanzar a todos los modelos

A mi juicio, cualquier estimación electoral debería permitir al lector conocer qué se ha preguntado, qué ajustes se han aplicado y qué decisiones influyen más en el resultado. Esa exigencia alcanza al CIS, a las empresas privadas y a quienes publicamos cálculos propios.

La palabra «cocina» suele utilizarse como descalificación, aunque estimar exige tomar decisiones. La cuestión democrática está en poder conocerlas, discutirlas y comprobar sus efectos.

Este trabajo tiene límites claros. Hemos utilizado tablas agregadas, no hemos modelizado la probabilidad individual de participar y tampoco hemos comprobado qué capacidad de acierto tendrían estas reglas en elecciones anteriores. Ajustar el recuerdo puede alterar, además, la composición territorial o por edades de la encuesta. Todo ello impide elegir ahora una única cifra como pronóstico fiable.

Tampoco hemos calculado escaños. Como ya señalé al analizar el CIS de junio, los porcentajes nacionales necesitan una distribución territorial para poder valorar la representación parlamentaria.

Me interesa defender una opinión pública con más herramientas para juzgar. Eso exige mantener el mismo criterio cuando una encuesta favorece nuestras preferencias y cuando las contradice. La ciudadanía tiene derecho a conocer cuánta incertidumbre acompaña al número que ocupa un titular.

Dos documentos para comprobar los cálculos

Adjunto dos documentos que amplían esta entrada:

  1. Informe_reestimacion_CIS_3582_octubre_2026.pdf. Explica el método en cinco páginas, compara los resultados, recoge los 15 escenarios y detalla sus limitaciones.
  2. Reestimacion_CIS_3582_octubre_2026.xlsx. Incluye los datos utilizados y las fórmulas. Permite cambiar la intensidad del ajuste por recuerdo de voto y la incorporación de simpatía para comprobar cómo se mueve el resultado.

Los publico para que el lector pueda revisar también nuestras decisiones. La confianza se construye ofreciendo medios para comprobar lo que afirmamos.

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