Piscina de Candelaria: unanimidad, cautela y una obra que ya no admite más promesas
Las piscina de Candelaria volvió ayer al pleno municipal en una sesión extraordinaria breve, técnica en apariencia, pero políticamente significativa. No se aprobó todavía la adjudicación definitiva de la obra. Lo que se votó fue la admisión de licitadores, la clasificación de las empresas y el requerimiento de documentación a la primera clasificada. Puede parecer un trámite más, pero en una infraestructura tan esperada conviene no despreciar los trámites: muchas obras públicas se ganan o se pierden precisamente en esa letra administrativa que casi nadie lee.
El contrato de la futura piscina municipal salió a licitación por 9.904.250,79 euros, con un plazo de ejecución previsto de 24 meses, según la información publicada por el Ayuntamiento de Candelaria. El proyecto contempla una piscina cubierta de nueva planta, con dos vasos, gimnasio, salas de actividades dirigidas y una planta de aparcamientos con 63 plazas, de acuerdo con el anuncio europeo de licitación. (candelaria.es)
La sesión extraordinaria del 13 de mayo de 2026 tenía un único punto en el orden del día: el expediente 3680/2026, relativo a la ejecución del proyecto de la Piscina Municipal de Candelaria. En el pleno ordinario de marzo ya se había incluido la aprobación del expediente de contratación, la convocatoria de la licitación y la aprobación del gasto correspondiente.
Un pleno breve, pero con mucho fondo
La alcaldesa abrió la sesión en el minuto 23:26 explicando que el pleno extraordinario era necesario para clasificar las empresas y requerir la documentación a la primera clasificada. La razón era clara: no demorar el procedimiento, ya que en el pleno ordinario de mayo podría llevarse, en su caso, la adjudicación del contrato.
El secretario municipal tomó la palabra en el minuto 24:25 y realizó la explicación técnica del expediente. Según la transcripción del pleno, la Comisión de Urbanismo del 11 de mayo dictaminó favorablemente el asunto con cuatro votos a favor del grupo socialista y dos abstenciones del Grupo Popular.
A la licitación concurrieron cinco empresas: Satocán SA, Bilva Construcciones Infraestructuras SLU, Construplan Construcciones y Planificación SL, Proyecón Galicia SA y VVO Construcciones PSA. Tras aplicar los criterios de valoración, la clasificación quedó encabezada por Proyecón Galicia SA, con 100 puntos, seguida de Satocán, con 99,84 puntos. Ninguna empresa, según lo expuesto en el pleno, estaba incursa en baja temeraria.
Este dato importa. La diferencia entre la primera y la segunda clasificada fue mínima. Por eso, a partir de ahora, el seguimiento del expediente deberá ser especialmente cuidadoso. No porque haya que sembrar sospechas sin fundamento, sino porque en una obra pública de casi diez millones de euros la transparencia no es un adorno: es una obligación democrática.
El relato del gobierno: una infraestructura histórica
En el minuto 29:29, Reinaldo Triviño, concejal de Planificación y Gestión Urbanística y Ambiental, defendió la importancia del proyecto. Su intervención fue la más amplia del pleno y situó la piscina como una infraestructura “necesaria, largamente demandada y esperada por la ciudadanía”.
El concejal vinculó la obra con la salud, el deporte, la inclusión y la calidad de vida. También subrayó que el proyecto no era fruto de la improvisación, sino de años de trabajo, planificación y superación de obstáculos administrativos, técnicos y jurídicos.
Ese planteamiento tiene una parte indiscutible: Candelaria lleva demasiado tiempo esperando una instalación de estas características. Un municipio que ha crecido, que concentra población joven, familias, mayores y actividad deportiva, necesita equipamientos públicos acordes con esa realidad. Una piscina municipal puede ser mucho más que una obra deportiva. Puede servir para rehabilitación, envejecimiento activo, enseñanza, actividad física adaptada y cohesión social.
Ahora bien, precisamente porque el proyecto es importante, no debería envolverse únicamente en épica institucional. Las obras no se miden solo por el día en que se anuncian, sino por cómo se ejecutan, cuánto terminan costando, cuándo se entregan, qué mantenimiento exigen y si realmente son accesibles para la ciudadanía.
La oposición apoyó, pero dejó avisos
El turno de portavoces comenzó en el minuto 32:52. Violeta López intervino brevemente y calificó el asunto como un trámite administrativo. Expresó el deseo de que la empresa aporte toda la documentación y que las obras puedan iniciarse cuanto antes. También recordó que desde 2015 el PSOE venía planteando la piscina municipal y manifestó su esperanza de que esta vez no encuentre trabas.
En el minuto 33:24, José Tortosa intervino con una frase muy gráfica: “nunca es tarde si la dicha es buena”. Apoyó el avance del expediente, pero introdujo una cautela sobre la empresa mejor clasificada. Afirmó que había seguido a esa empresa en otros proyectos y que esperaba que este caso fuera diferente a las referencias que tenía. No aportó datos concretos en la intervención, por lo que esa advertencia debe entenderse como una valoración política expresada en pleno, no como una conclusión acreditada dentro del expediente.
Yeray Padilla intervino en el minuto 34:05 y planteó una cuestión documental. Señaló que, al leer la documentación subida a la plataforma digital, encontró una referencia a la ejecución del auditorio en un informe técnico de plazos y presupuesto. Preguntó si se trataba de una errata o de un documento mal subido. La alcaldesa y el secretario aclararon que el documento relevante para ese pleno era el acta de la mesa de contratación, el informe jurídico y la propuesta de alcaldía, y que en ese punto no se llevaba ningún informe técnico.
El episodio no parece afectar al acuerdo aprobado, pero sí deja una enseñanza sencilla: en expedientes de esta dimensión, la documentación pública debe estar impecable. Una errata puede ser menor, pero la ciudadanía tiene derecho a consultar expedientes claros, ordenados y comprensibles.
Jacobo López tomó la palabra en el minuto 36:23 y anunció el voto favorable de su grupo. Defendió que la obra es esencial para el futuro del municipio y destacó que se financia exclusivamente con remanente de tesorería municipal.

Unanimidad, pero no cheque en blanco
En el minuto 37:11, Reinaldo Triviño respondió a las cautelas sobre la empresa señalando que ya ejecuta otro proyecto en Candelaria, el Centro de Mayores de Barranco Hondo, y que, según su valoración, marcha a buen ritmo y cumple el contrato.
La alcaldesa cerró el debate en el minuto 37:36 pidiendo “despejar los fantasmas” y defendiendo que el municipio se encuentra ante un momento crucial. Reconoció que puede haber dificultades, como en toda obra, pero sostuvo que el grupo de gobierno seguirá trabajando para sortearlas.
La votación llegó en el minuto 38:11. El resultado fue claro: 17 votos a favor, unanimidad.
La unanimidad es una buena noticia. En una obra tan esperada, el acuerdo político transmite estabilidad y evita convertir la piscina en una batalla partidista permanente. Pero conviene decirlo con claridad: la unanimidad no puede convertirse en silencio. Apoyar una infraestructura no significa renunciar al control. Votar a favor no impide fiscalizar los plazos, revisar la ejecución, vigilar posibles modificados y exigir información pública durante todo el proceso.
La ciudadanía merece ilusión, pero también control
La piscina municipal de Candelaria avanza. Eso es un hecho. También es legítimo que muchas personas lo reciban con esperanza. Después de años de anuncios, obstáculos y expectativas, ver el expediente acercarse a la adjudicación supone un paso relevante.
Sin embargo, la madurez democrática consiste en celebrar los avances sin apagar las luces de vigilancia. Una obra de casi diez millones de euros, financiada con recursos municipales, exige seguimiento constante. No basta con cortar una cinta dentro de dos años. Habrá que saber si el plazo se cumple, si el coste se mantiene, si la empresa responde, si la instalación será sostenible económicamente y si el futuro servicio será verdaderamente accesible para todos los vecinos y vecinas.
Candelaria necesita esa piscina. Pero también necesita una cultura política adulta, capaz de distinguir entre apoyo institucional y cheque en blanco. El pleno extraordinario de ayer dejó una imagen positiva: todos los grupos votaron a favor. A partir de ahora empieza la parte más difícil: convertir una promesa largamente esperada en una obra bien ejecutada, transparente y útil para la ciudadanía.
Porque una piscina municipal no se justifica solo por llenar titulares. Se justifica cuando abre sus puertas, funciona bien, se mantiene con rigor y mejora de verdad la vida cotidiana del municipio.



















