Pleno autonómico: siete debates para entender la Canarias que viene
Hay plenos parlamentarios que se recuerdan por una votación, una bronca o una frase especialmente afortunada. Otros tienen interés por algo menos espectacular: porque, al juntar debates aparentemente desconectados, permiten ver hacia dónde se está moviendo una sociedad.
Creo que el pleno autonómico celebrado los días 22 y 23 de septiembre pertenece a esa segunda categoría.
Durante sus sesiones se habló de financiación, economía, sanidad, educación, inmigración, Europa, vivienda, servicios públicos, energía y de la situación de instalaciones tan controvertidas como la planta de emergencia de Tigaiga, en Los Realejos. La convocatoria oficial del Parlamento permite comprobar la amplitud de un orden del día que difícilmente puede reducirse a los titulares de una jornada.
Después de revisar las tres sesiones, mi conclusión es que merece la pena hacer algo distinto a una crónica. No intentaré contar todo lo ocurrido. Durante las próximas entradas iré separando algunos de los debates que considero más importantes para comprender la Canarias que estamos construyendo.
Porque, detrás de muchas de aquellas intervenciones, empieza a asomar también la Canarias política de 2027.
Un Parlamento que empieza a mirar hacia las próximas elecciones
La legislatura continúa y todavía quedan decisiones importantes por adoptar, pero la política canaria comienza a cambiar de ritmo.
Ya se percibía en el pleno celebrado apenas dos semanas antes y vuelve a apreciarse ahora. Gobierno y oposición no discuten únicamente sobre lo que se ha hecho durante estos años. Cada vez resulta más evidente que también están construyendo el relato con el que pretenden llegar a las próximas elecciones.
Fernando Clavijo intenta mantener una posición propia en la relación con el Gobierno de España. Negocia determinadas cuestiones con Madrid mientras gobierna Canarias junto al Partido Popular, lo que puede producir contradicciones especialmente interesantes cuando los intereses defendidos desde las islas no coinciden exactamente con la estrategia estatal de sus socios.
El debate sobre financiación autonómica ofreció un buen ejemplo. Clavijo volvió a diferenciar entre su rechazo a las condiciones de la condonación de deuda planteada para Canarias y la conveniencia de mejorar los recursos del sistema de financiación. Desde la oposición socialista se intentó precisamente llevar esa contradicción al terreno político: qué ocurriría si una propuesta beneficiosa para Canarias acabara encontrándose con el rechazo del Partido Popular en las Cortes Generales.
Son discusiones que aparentemente hablan de dinero, pero que también empiezan a hablar de alianzas.

Canarias mejora en algunos indicadores. La pregunta es quién lo nota
Otro de los grandes debates de estas sesiones gira alrededor de una paradoja que probablemente marcará buena parte de la campaña de 2027.
El Gobierno puede presentar datos positivos sobre crecimiento económico, empleo o reducción del paro. Y sería absurdo ignorarlos únicamente porque favorezcan al Ejecutivo.
Pero la oposición también puede preguntar qué significan esas cifras para quien busca vivienda, cobra un salario bajo, tiene dificultades para emanciparse o comprueba que una parte creciente de sus ingresos desaparece entre alquiler, alimentación, transporte y servicios básicos.
El propio debate parlamentario permitió ver las dos caras. El vicepresidente defendió la evolución favorable de diferentes indicadores económicos, pero reconoció al mismo tiempo problemas en los salarios y en algunos costes que soportan las familias.
Ahí hay una discusión que me interesa especialmente.
Una economía no puede evaluarse únicamente por cuánto crece. También importa cómo distribuye ese crecimiento y hasta qué punto mejora la seguridad material de quienes viven en ella.
La sanidad demuestra cómo se construyen dos relatos con cifras ciertas
Algo parecido ocurrió con las listas de espera sanitarias.
El Gobierno puso el acento en la reducción de determinadas demoras y, especialmente, en la disminución de pacientes que soportan esperas muy prolongadas. La oposición señaló, en cambio, que el número total de personas esperando determinadas prestaciones continúa siendo muy elevado y que algunas listas han aumentado.
Las dos fotografías pueden coexistir.
Y precisamente por eso este debate merece algo mejor que decidir cuál de los dos partidos ha encontrado el porcentaje más conveniente para publicar en una red social.
Las estadísticas sanitarias deberían ayudarnos a saber si el sistema funciona mejor, no solamente a ganar una discusión.
El calor ha dejado de ser una anomalía en los colegios
La educación dejó otro de esos debates que dicen bastante más de lo que parece.
Las altas temperaturas sufridas en numerosos centros volvieron a colocar sobre la mesa la adaptación de los colegios canarios a un clima que está cambiando.
El Gobierno defendió las actuaciones desarrolladas y los recursos incorporados al sistema educativo. Desde la oposición se insistió en que los protocolos para episodios de calor no pueden sustituir a una política estructural de adaptación de los edificios.
Ese segundo plano me parece fundamental.
Durante demasiado tiempo hemos hablado del cambio climático como algo que ocurriría en el futuro. Ahora empieza a aparecer en cuestiones extremadamente concretas: cuánto calor soporta un aula, qué patios ofrecen sombra, qué edificios necesitan ser reformados y cuánto dinero tendremos que destinar a adaptar unas infraestructuras que fueron diseñadas para otras condiciones.
La emergencia climática empieza a aparecer también en los presupuestos públicos.

Tigaiga: cuando una infraestructura deja de ser solamente una infraestructura
La planta de emergencia de Tigaiga, en Los Realejos, también llegó al pleno.
La cuestión figuraba expresamente en el orden del día mediante una pregunta sobre la nueva ubicación prevista de la instalación, y no era la primera vez que el Parlamento abordaba el asunto.
No voy a entrar aquí en una discusión técnica que merece otro tipo de análisis. Para esta serie me interesa otra dimensión.
Tigaiga muestra qué ocurre cuando una decisión justificada por una necesidad pública entra en conflicto con la preocupación de quienes viven cerca de la instalación.
El Gobierno sostiene la necesidad de disponer de recursos que garanticen el suministro eléctrico y subraya el carácter excepcional de estas instalaciones. Desde la oposición y desde el ámbito local se plantean dudas sobre la ubicación, las alternativas posibles y el impacto sobre las poblaciones cercanas. En el propio debate se reclamó una mayor justificación de las opciones consideradas.
A mi juicio, ahí está la cuestión política.
No basta con afirmar que una infraestructura es necesaria. Una Administración debe explicar por qué lo es, por qué se elige una ubicación determinada, qué alternativas se han valorado, qué impactos tendrá y durante cuánto tiempo se prevé mantenerla.
Y los vecinos tampoco deberían recibir la explicación cuando las principales decisiones ya están tomadas.
La confianza pública se construye antes.
Migración: gestionar una frontera sin convertir al migrante en enemigo
Otro de los grandes asuntos del pleno fue la inmigración.
Aquí conviene separar dos debates que cada vez aparecen más mezclados.
Canarias necesita una política migratoria eficaz. Necesita mecanismos de coordinación con el Estado, capacidad de anticipación, recursos suficientes, solidaridad entre territorios y una implicación europea mucho mayor ante una frontera que también es frontera exterior de la Unión.
La consejera responsable reclamó precisamente una planificación estatal más estructural y mejores mecanismos de coordinación ante posibles situaciones de crisis.
Pero existe otro problema.
El lenguaje político alrededor de la inmigración se está endureciendo hasta normalizar expresiones que presentan a seres humanos como una amenaza colectiva. El pleno volvió a mostrar esa batalla cultural.
Gestionar una frontera forma parte de las obligaciones de cualquier Estado democrático.
Deshumanizar a quienes intentan atravesarla no.
Europa también decide una parte de nuestro futuro
La condición ultraperiférica de Canarias apareció igualmente en diferentes momentos.
Financiación, agricultura, pesca, conectividad, transición climática o costes derivados de la distancia dependen en buena medida de decisiones adoptadas en Bruselas.
El Parlamento aprobó además una iniciativa sobre la protección de la conectividad aérea y marítima de Canarias ante la evolución de la regulación europea de emisiones.
Aquí existe otro debate que merece profundidad.
Canarias debe participar plenamente en la transición ecológica europea. Pero aplicar exactamente las mismas obligaciones a territorios que disponen de alternativas ferroviarias y a unas islas situadas a más de mil kilómetros del continente puede producir efectos sociales y económicos muy diferentes.
La condición ultraperiférica no debería utilizarse para escapar de la transición.
Debería servir para hacerla posible sin convertir la insularidad en una penalización adicional.

Siete debates, siete entradas
De este pleno autonómico nace, por tanto, una pequeña serie. No pretendo reproducir las sesiones ni decidir quién ganó cada enfrentamiento. Quiero utilizar algunos de aquellos debates para mirar con algo más de calma cuestiones que seguirán presentes cuando las intervenciones parlamentarias hayan desaparecido de las noticias.
La serie quedará inicialmente organizada así:
- Pleno autonómico I. Clavijo, el “modo canario” y la difícil geometría entre PSOE y PP.
- Pleno autonómico II. Canarias crece, pero ¿vive mejor la gente?
- Pleno autonómico III. Colegios preparados para ayer ante el clima de mañana.
- Pleno autonómico IV. Sanidad: cuando dos relatos contrarios pueden apoyarse en datos ciertos.
- Pleno autonómico V. La Montañeta: lo que ocurre detrás de los muros de un servicio público esencial.
- Pleno autonómico VI. Cuando la inmigración deja de gestionarse y empieza a utilizarse.
- Pleno autonómico VII. Canarias ante Europa: ser ultraperiferia tiene que significar algo.
Tigaiga aparecerá también cuando resulte necesario porque forma parte de uno de los grandes desafíos de Canarias: cómo compatibilizamos las necesidades colectivas con el territorio, la transparencia de las decisiones y el derecho de las comunidades afectadas a recibir explicaciones convincentes.
El Parlamento merece algo más que sus broncas
Quizá esa sea la razón última para iniciar esta serie.
La democracia parlamentaria pierde cuando solo prestamos atención al diputado que grita, al enfrentamiento que se convierte en vídeo o a la frase que consigue circular unas horas por las redes sociales.
En aquellas sesiones también se habló de cuánto espera una persona para una operación, de cómo soportan el calor miles de escolares, de las dificultades para acceder a una vivienda, de menores bajo tutela pública, de cuánto llega realmente a los hogares del crecimiento económico, de nuestra relación con Europa y de cómo debe gestionarse una infraestructura controvertida junto a una zona habitada.
Eso también es política.
Probablemente sea la política que más afecta a nuestra vida cotidiana.
Durante las próximas entradas intentaré mirar ese pleno autonómico con una regla sencilla: reconocer lo que funciona, señalar lo que no funciona y distinguir siempre entre el dato, la interpretación y la opinión.
Sin necesidad de convertir cada diferencia en una guerra.
Porque entender mejor lo que ocurre dentro del Parlamento sigue siendo una buena manera de comprender la Canarias que estamos construyendo fuera de él.



















