Pleno Tenerife mayo 2026: una isla entre gestión, relato y urgencias
El Pleno Tenerife mayo 2026 celebrado por el Cabildo el 29 de mayo dejó una imagen bastante completa del momento político insular. No fue solo una sesión de trámite. Hubo asuntos administrativos, fondos europeos, modificaciones presupuestarias, propuestas de resolución y, sobre todo, el debate sobre la orientación general de la política insular, convertido en una confrontación clara entre dos formas de describir la isla.
El Gobierno insular defendió la idea de una Tenerife en marcha, con proyectos estratégicos, inversión pública, estabilidad institucional y planificación para la próxima década. La oposición, especialmente el Grupo Socialista, respondió con una lectura mucho más crítica. Vivienda cara, movilidad tensionada, listas de espera, servicios públicos exigidos al límite y una distancia evidente entre el relato oficial y la vida cotidiana de muchas personas.
El pleno, visto con serenidad, permite entender una cosa: Tenerife no está parada, pero tampoco puede darse por satisfecha.
Fondos europeos para cuidados: más dinero, más plazo y algunas dudas
Uno de los primeros puntos relevantes fue la dación de cuenta de la adenda al convenio vinculado a fondos europeos Next Generation para equipamientos y cuidados centrados en las personas. Según explicó la consejera responsable, la financiación prevista pasaba de unos 15,1 millones a unos 16,6 millones de euros, y el plazo de ejecución se ampliaba hasta diciembre de 2026.
La relación de actuaciones mencionadas fue amplia. Incluyó el complejo residencial para personas con autismo, la ampliación del centro social de Trisómicos 21, actuaciones en Santa Úrsula, el Hospital del Norte, el CAM Reina Sofía de Güímar, el Hospital Nuestra Señora de los Dolores, el centro sociosanitario de Barranco Hondo en Candelaria, la finca El Remanso, Abades y Garachico.
El debate se produjo cuando el Grupo Socialista pidió aclaraciones sobre tres cuestiones. La situación de la Asociación de Parkinson, las actuaciones de climatización y alarma contra incendios en el Hospital del Norte, y la salida del centro sociosanitario de Guía de Isora de la adenda. La consejera defendió que los cambios respondían a criterios técnicos de viabilidad y capacidad de justificación dentro de plazo. Sin embargo reconoció que no tenía en ese momento todos los detalles sobre la imputación concreta de algunas actuaciones.
Más allá del cruce político, el asunto dejó una enseñanza sencilla. En políticas de dependencia y cuidados, tan importante como anunciar proyectos es explicar bien los cambios, asegurar la financiación y dar certezas a entidades, familias y personas usuarias.
Presupuesto 2026: modificación de crédito y rechazo de las enmiendas socialistas
La parte económica giró en torno a la modificación de créditos número 4 del presupuesto de 2026, por importe de 3,638 millones de euros. El Gobierno insular la presentó como un expediente destinado a atender actuaciones en turismo, patrimonio histórico, medio natural, artesanía, movilidad, carreteras, cooperación municipal y empleo.
Entre las partidas citadas aparecieron una aportación al Ayuntamiento de San Juan de la Rambla por daños vinculados a la tormenta. Fondos para el entorno del Cristo. 200.000 euros para la rehabilitación del Ateneo de La Laguna. Una actuación en Roque Negro. Vehículos eléctricos para Garachico. Obras en redes de abastecimiento de agua y subvenciones para grupos folclóricos.
El PSOE presentó 83 enmiendas parciales. Su portavoz defendió que buscaban reforzar áreas como Vivienda, el IASS y el Consejo Insular de Aguas. Desde el Gobierno se rechazaron al considerar que suponían 75 millones de euros sin cobertura precisa y con impacto sobre la estabilidad presupuestaria. Las enmiendas fueron rechazadas por mayoría y el dictamen acabó aprobado con los votos del Gobierno y abstenciones de la oposición.
También se aprobaron por unanimidad otros asuntos, como la cesión gratuita del Cine Los Ángeles y un solar anexo al Ayuntamiento de Güímar para fines sociales y culturales. En cambio, el reglamento de organización y funcionamiento de la Comisión Insular de Patrimonio Cultural fue retirado para debatirse más adelante en un pleno extraordinario.
El debate del estado de la isla: una Tenerife contada desde dos lugares
El punto central fue el debate sobre la orientación general de la política insular. La presidenta, Rosa Dávila, defendió que Tenerife está entrando en una nueva etapa. Su discurso se apoyó en una idea de largo alcance: la isla no debe limitarse a gestionar urgencias, sino prepararse para los próximos diez, veinte o treinta años.
En esa línea, citó empleo, vivienda, movilidad, políticas sociales, dependencia, agua, sostenibilidad, innovación, ciencia, tecnología, geotermia, energía, cultura e identidad. El relato del Gobierno fue el de una isla que recupera ambición, se dota de grandes proyectos y quiere ocupar un papel más relevante en Canarias, España y Europa.
El Grupo Mixto adoptó una posición intermedia. Reconoció algunos avances y áreas con mayor iniciativa política, pero insistió en que Tenerife sigue avanzando demasiado despacio para la magnitud de sus problemas. Su intervención puso el foco en la burocracia, la movilidad, la vivienda, la presión territorial, los asentamientos irregulares, el turismo, el sector primario, el agua y la energía.
El Partido Popular reforzó el mensaje del Gobierno desde una lectura económica y social. Defendió el papel de autónomos, pymes, sector primario, turismo, seguridad, energía, vivienda, cultura y deporte. Coalición Canaria, por su parte, subrayó la estabilidad del pacto con el PP y defendió una hoja de ruta basada en movilidad, medio ambiente, planificación territorial, modernización administrativa, digitalización y gobernanza insular.
El PSOE ofreció la réplica más dura. Aarón Afonso calificó el discurso de la presidenta como autocomplaciente y alejado de la calle. Frente a la idea de “isla en marcha”, describió una Tenerife donde muchas personas tienen más dificultades para llegar a fin de mes, acceder a una vivienda, soportar los atascos o esperar por recursos sanitarios y sociosanitarios.
Vivienda, movilidad y dependencia: los asuntos que atraviesan todo el pleno
Aunque el pleno trató muchos temas, tres cuestiones aparecieron de manera recurrente: vivienda, movilidad y dependencia.
La vivienda fue presentada por el Gobierno como una prioridad en marcha, con convenios, inversión pública y proyectos para los próximos años. La oposición, en cambio, cuestionó la capacidad real de ejecución y reclamó más estructura administrativa, más vivienda pública, movilización de vivienda vacía y medidas sobre los precios del alquiler.
La movilidad también dividió claramente el debate. El Gobierno defendió la gratuidad del transporte público para viajeros frecuentes, la incorporación de nuevas guaguas, más conductores, infraestructuras viarias, actuaciones en enlaces estratégicos y proyectos ferroviarios. La oposición respondió que los atascos siguen marcando la vida diaria de miles de personas y que los anuncios no han eliminado la sensación de colapso.
En dependencia y servicios sociales, el Gobierno destacó el aumento de recursos, el nuevo convenio con el Gobierno de Canarias, las plazas previstas, la ayuda a domicilio especializada y el refuerzo de programas sociales. El PSOE replicó con datos de listas de espera y con la crítica de que todavía no se han puesto en servicio plazas residenciales suficientes para responder a la demanda.
No es un debate menor. Cuando vivienda, movilidad y cuidados se convierten en los grandes temas de una institución insular, lo que está en juego no es solo la gestión. Está en juego la calidad de vida.

Agua, energía y sostenibilidad: planificación frente a urgencia
El agua ocupó otro lugar destacado. La presidenta defendió la declaración de emergencia hídrica como una decisión valiente que permitió acelerar obras y preparar una nueva planificación para la próxima década. También habló de desalación, depuración, regeneración, redes de abastecimiento, balsas y sistemas de riego.
La oposición socialista cuestionó los resultados reales de esa emergencia y sostuvo que las aportaciones adicionales de agua quedaron por debajo de los objetivos inicialmente planteados. El debate, por tanto, no giró solo sobre si había que actuar, sino sobre la eficacia de lo ejecutado.
En energía, el Gobierno defendió la necesidad de reforzar la seguridad del suministro, avanzar en renovables, geotermia, almacenamiento y respaldo convencional. También se habló del cierre futuro de Las Caletillas y de proyectos como la central hidroeléctrica de Güímar.
Aquí conviene ser prudentes. La transición energética de una isla no se resuelve con titulares. Requiere generación renovable, almacenamiento, red, respaldo, planificación territorial y seguridad de suministro. Si el pleno sirvió para algo, fue para mostrar que la energía ya no es un asunto técnico escondido, sino una cuestión política central.
Propuestas de resolución: acuerdos parciales y bloques enfrentados
La parte final se dedicó a las propuestas de resolución. Cada grupo presentó iniciativas sobre los grandes temas tratados durante el debate. El Grupo Mixto llevó propuestas sobre prioridad nacional, asentamientos ilegales, turismo, movilidad, soberanía alimentaria, plazas sociosanitarias, tasas, infraestructuras, presión migratoria e identidad cultural.
El Partido Popular presentó iniciativas sobre fuerzas y cuerpos de seguridad, zona franca, bienestar animal, vivienda pública, ejercicio físico, agromercados, violencia de género, avales para jóvenes en alquiler, folclore e IRPF. Coalición Canaria planteó propuestas sobre gratuidad del transporte público, identidad, geotermia, juventud, residuos, gemelo digital, diversidad, salud preventiva y regla de gasto. El PSOE hizo lo propio con vivienda asequible, gestión pública sociosanitaria, igualdad, ecotasa turística, pesca artesanal, infraestructuras deportivas, asesoramiento científico, aeropuertos, publicidad institucional e infraestructuras viarias.
El resultado fue el habitual en un pleno de estas características: algunas propuestas aprobadas por unanimidad, otras reformuladas para lograr acuerdos y varias rechazadas por mayoría.
Una crónica de la distancia entre relato y vida real
El Pleno Tenerife 2026 dejó una institución activa, con muchos asuntos encima de la mesa y con un Gobierno decidido a defender su balance. También dejó una oposición que intenta colocar el foco en los problemas cotidianos que siguen sin respuesta suficiente.
La diferencia principal no está en reconocer o negar que haya proyectos. Los hay. La cuestión es si esos proyectos llegan a tiempo, si se explican con claridad y si mejoran de forma perceptible la vida de la gente.
Una isla puede estar en marcha y, al mismo tiempo, tener demasiadas personas esperando. Esperando una vivienda posible, una plaza sociosanitaria, una guagua menos saturada, una carretera menos colapsada, un expediente más ágil o una administración que no convierta cada solución en una carrera de obstáculos.
Ese fue, quizás, el fondo real del pleno. Tenerife necesita planificación, inversión y ambición. Pero también necesita una política menos satisfecha de sí misma y más pendiente de quienes no viven los grandes anuncios como futuro, sino como una promesa que todavía no ha llegado.



















