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Batalla cultural global: Cerimedo, Negre y el dinero

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La red transnacional de influencia: Mapa de conexiones entre Fernando Cerimedo y Javier Negre con medios, consultoría digital, plataformas y foros políticos en Argentina, España, Brasil y Estados Unidos.

De los bots al dinero público: Cerimedo, Negre y la batalla cultural global

Cincuenta mil cuentas creadas artificialmente. Un consultor electoral que trabajó en el entorno de Javier Milei y Jair Bolsonaro. Un empresario mediático español que terminó compartiendo con él al 50% un periódico argentino. Dinero de grandes empresarios, publicidad institucional, un contrato electoral con Vox, sociedades en Florida y entrada en una televisión estadounidense vinculada al universo MAGA. La batalla cultural global ya no puede entenderse únicamente como una guerra de ideas: también es una red de negocios, medios, tecnología, acceso político e influencia.

La reciente detención en Bolivia de Fernando Cerimedo ha vuelto a colocar bajo el foco a un personaje hasta ahora poco conocido en España. La Fiscalía boliviana lo investiga por presunta tentativa de feminicidio contra su expareja y posteriormente se dictó contra él una segunda prisión preventiva por una investigación separada de supuesto enriquecimiento ilícito. Nada de ello equivale a una condena y Cerimedo conserva su presunción de inocencia. (fiscalia.gob.bo)

Pero esta entrada no trata de juzgar ese proceso. Trata de seguir otro rastro, mucho más relevante para nosotros: cómo se construyen hoy redes políticas que atraviesan fronteras combinando consultoría electoral, algoritmos, medios digitales, financiación privada, dinero público y relaciones internacionales.

Y en ese recorrido aparece un nombre español: Javier Negre.

Cerimedo: cuando la conversación política puede fabricarse

Fernando Cerimedo no es simplemente un asesor de comunicación tradicional. Su especialidad está en el terreno donde política, análisis de datos, redes sociales y movilización digital se encuentran.

En mayo de 2023 concedió una entrevista especialmente reveladora. Entonces trabajaba alrededor de la candidatura presidencial de Javier Milei y explicó que disponía de unas 50.000 cuentas creadas artificialmente en Argentina, además de infraestructura similar en otros países. Describió cómo podían utilizarse para monitorizar conversaciones y, sobre todo, para proporcionar artificialmente relevancia a determinados contenidos. (infobae)

La precisión importa. No disponemos de una auditoría independiente que haya contado esas 50.000 cuentas. La cifra procede del propio Cerimedo.

Pero sus palabras resultan aún más interesantes que el número. Explicó que, si quería que un vídeo alcanzase mucha difusión, había que conseguir primero que pareciera relevante. Y explicó que esa relevancia podía crearse artificialmente.

Ahí empieza el verdadero problema democrático y esta batalla cultural global.

Durante mucho tiempo imaginamos las redes como una especie de plaza pública gigantesca donde las opiniones competían espontáneamente. La realidad es bastante menos inocente. Los algoritmos necesitan señales para determinar qué merece atención: reproducciones, interacciones, búsquedas, compartidos. Si una organización es capaz de fabricar parte de esas señales, puede influir en aquello que posteriormente encontramos millones de ciudadanos como aparentemente popular.

No crea necesariamente una opinión desde cero. Puede crear la apariencia inicial de que una opinión ya está creciendo.

La red transnacional de influencia: Mapa de conexiones entre Fernando Cerimedo y Javier Negre con medios, consultoría digital, plataformas y foros políticos en Argentina, España, Brasil y Estados Unidos.

Brasil mostró hasta dónde puede llegar el método

Cerimedo había trabajado antes en el ecosistema de Jair Bolsonaro.

Después de la derrota electoral del presidente brasileño frente a Lula da Silva en 2022, participó en la difusión de un supuesto informe que cuestionaba el funcionamiento de una parte de las urnas electrónicas brasileñas.

Las instituciones electorales brasileñas investigaron extensamente aquellas acusaciones. El Tribunal Superior Electoral señaló que los informes de fiscalización, incluido el elaborado por el Ministerio de Defensa, no encontraron fraude ni inconsistencias en las elecciones de 2022. Los controles de integridad realizados sobre las urnas tampoco detectaron irregularidades que sustentasen aquellas teorías. (Justiça Eleitoral)

La cuestión adquirió después una dimensión todavía mayor. Dentro de los procedimientos judiciales sobre la trama que pretendió impedir la normal sucesión presidencial, el Supremo Tribunal Federal brasileño ha señalado la participación de varios acusados en la preparación y difusión de la emisión realizada por Cerimedo el 4 de noviembre de 2022, en la que se presentó aquel dossier. El STF lo describe expresamente como falso. (noticias.stf.jus.br)

Eso no significa que Cerimedo haya sido condenado por participar en el intento de golpe. No debemos escribirlo.

Significa algo diferente: una narrativa sobre supuesto fraude electoral difundida por él terminó integrada en el universo de desinformación investigado judicialmente alrededor del intento de impedir la transición democrática brasileña.

La diferencia jurídica es enorme. La relevancia democrática también.

De Bolsonaro a Milei

Cerimedo encontró después en Javier Milei un nuevo proyecto político.

En 2023 describía públicamente su trabajo para el candidato argentino: observación de conversaciones, inteligencia artificial, análisis de tendencias y valoración de cuándo convenía introducir determinados asuntos en las redes. (infobae)

Milei ganó.

No sería razonable atribuir su victoria a Cerimedo ni a una supuesta granja de cuentas. Los procesos electorales son demasiado complejos para explicarlos mediante una sola variable. Había crisis económica, inflación, desgaste de los partidos tradicionales, frustración social y un candidato extraordinariamente eficaz para convertir el descontento en identidad política.

Pero Cerimedo permite observar algo importante de la batalla cultural global: las técnicas y los operadores viajan.

Brasil, Argentina, Chile, Bolivia o Estados Unidos dejan de ser compartimentos estancos. Consultores, influencers, asesores y tecnologías atraviesan las fronteras con mucha más facilidad que las legislaciones electorales que pretenden controlarlos.

Y entonces aparece La Derecha Diario.

Cerimedo y Javier Negre: no eran simples conocidos

Aquí conviene abandonar cualquier insinuación y acudir directamente a los documentos.

El Boletín Oficial de la República Argentina publicó el 23 de septiembre de 2024 una operación societaria fechada el 30 de julio. Tomás Federico Beltrame cedió 95.000 participaciones de Madero Media Group SRL: 45.000 a Fernando Cerimedo y 50.000 a Francisco Javier García Negre.

Al finalizar la operación:

Cerimedo poseía 50.000 participaciones.
Negre poseía 50.000 participaciones.

Exactamente el 50% cada uno. (OTS-List)

Por tanto, la relación no consistía en entrevistas, fotografías compartidas o coincidencias ideológicas.

Fueron socios empresariales al 50%.

Madero Media Group es la sociedad vinculada a La Derecha Diario, uno de los medios más alineados con el ecosistema político de Milei.

En octubre de 2025 se produjo además otro movimiento. Cerimedo abandonó la gerencia y Javier Negre fue nombrado gerente de la sociedad. Así consta también en el Boletín Oficial argentino. (OTS-List)

Este dato resulta fundamental porque une dos trayectorias diferentes.

Cerimedo aporta experiencia en campañas digitales, análisis político y operaciones de amplificación. Negre aporta otra capacidad: convertir la confrontación política en un negocio mediático escalable.

Cómo se fabrica una tendencia: Esquema visual del proceso de amplificación digital desde cuentas artificiales y algoritmos hasta medios, dirigentes políticos y audiencias masivas.

Antes de Argentina estaba EDA TV

Para entender a Javier Negre hay que volver a España.

Su plataforma Estado de Alarma, posteriormente EDA TV, nació dentro del enorme espacio de oportunidad abierto por la polarización política y la expansión de las redes. El modelo mezclaba tertulia, confrontación, vídeos virales, activismo político y una identificación explícita con la denominada batalla cultural.

No nació, sin embargo, exclusivamente de pequeñas aportaciones ciudadanas.

Según una investigación reciente de EL PAÍS, María José Álvarez Mezquíriz, presidenta de Eulen, habría aportado 455.000 euros, mientras que Marcos de Quinto, antiguo vicepresidente mundial de Coca-Cola y exdiputado de Ciudadanos, habría contribuido con 227.000 euros. El Registro Mercantil confirma además participaciones relevantes: una sociedad de Álvarez llegó a poseer un 10% de EDA TV y De Quinto aproximadamente un 5%. (El País)

Hay que hacer aquí otra precisión.

Las cantidades de 455.000 y 227.000 euros proceden de la investigación periodística. Las publicaciones societarias consultadas no permiten por sí solas reconstruir exactamente qué fórmula financiera —capital, primas, préstamos u otras aportaciones— explica el conjunto de esos importes.

Pero la conclusión general sí está documentada: capital empresarial relevante entró en el proyecto.

Nada ilegal hay en ello.

Lo interesante comienza cuando observamos el resto que rodea a esta batalla cultural global.

Dinero público para un medio que denuncia a los medios “ensobrados”

Una investigación de El Salto recopiló 172 contratos de publicidad institucional, entre 2021 y 2025, por un importe conjunto de 681.420,56 euros adjudicados a EDA TV por administraciones gobernadas por el Partido Popular. (El Salto Galiza)

Hay que decirlo correctamente.

No fueron 681.420 euros entregados por el PP como partido político.

Fueron contratos financiados con dinero público por distintas administraciones gobernadas por el PP, principalmente para publicidad institucional y servicios relacionados.

Una democracia necesita publicidad institucional. Una administración tiene derecho a informar de campañas turísticas, servicios públicos o iniciativas ciudadanas y los medios pueden legítimamente facturar por difundirlas.

El problema no está en cobrar.

El problema aparece cuando el discurso propio divide el mundo entre medios independientes y medios supuestamente «ensobrados» por recibir recursos públicos, mientras el medio que formula esa acusación participa también en el mercado de la publicidad institucional.

La pregunta no debería ser quién recibe publicidad pública, sino con qué criterios se distribuye, qué audiencia obtiene la Administración a cambio, qué transparencia existe y si las mismas reglas morales se aplican al medio amigo y al adversario.

Esta reflexión conecta directamente con algo que ya abordé en mi análisis sobre la caverna mediática española: el poder mediático no depende únicamente de quién tiene más espectadores, sino de quién consigue imponer temas, marcos de interpretación y emociones en la conversación pública.

Vox sí aparece mediante un pago electoral directo

Con Vox podemos ser todavía más precisos.

El informe oficial del Tribunal de Cuentas sobre las elecciones generales de 2023 incluye a EDA TV Consulting SL entre las empresas que facturaron servicios electorales.

Importe:

24.200 euros.

Formación política:

Vox.

Además, el Tribunal de Cuentas sitúa a EDA TV entre las empresas que incumplieron la obligación establecida en el artículo 133.5 de la LOREG de comunicar determinadas operaciones electorales superiores al umbral legal. (TCU)

De nuevo, conviene evitar exageraciones.

Que Vox contratara servicios de EDA TV no convierte automáticamente al medio en un órgano del partido.

Pero sí demuestra que existe una relación económica electoral, además de la evidente proximidad política y mediática.

Y eso nos lleva a una conclusión más general: la frontera entre medio de comunicación, activismo, influencer, empresa política y plataforma electoral comienza a resultar extraordinariamente porosa.

El dinero de la batalla cultural: Infografía sobre financiación, contratos públicos, relación empresarial de Cerimedo y Negre y expansión internacional de sus proyectos mediáticos.

La internacionalización: de Madrid a Buenos Aires y Miami

Negre no se quedó en España.

Su entrada en La Derecha Diario abrió una plataforma latinoamericana. Después llegaron nuevas estructuras en Estados Unidos.

El registro oficial de empresas de Florida confirma que Right News Inc. fue constituida en junio de 2025. Francisco Javier García Negre figura como presidente. (Sunbiz)

En noviembre se registró también UHN Plus Media Network Inc. Negre figura como vicepresidente junto a otros responsables de la sociedad. Hay un detalle particularmente llamativo: ambas compañías comparten domicilio empresarial en Coral Gables, Florida. (Sunbiz)

Una vez más, compartir domicilio no demuestra ninguna irregularidad. Sí demuestra la existencia de una infraestructura empresarial común alrededor de esta expansión estadounidense.

Y pocos meses después llega una conexión todavía más significativa.

Negre entra en el ecosistema mediático MAGA

En diciembre de 2025, Real America’s Voice anunció el lanzamiento de su canal en español.

No es una deducción periodística ni un rumor. El propio grupo comunicó que Javier Negre conduciría The Right News Show y ocuparía el cargo de presidente de programación de RAV Español. (GlobeNewswire)

Real America’s Voice forma parte del ecosistema mediático conservador estadounidense y entre sus figuras más conocidas se encuentra Steve Bannon.

¿Significa eso que Steve Bannon dirige a Javier Negre?

No.

¿Significa que Donald Trump financia los medios de Negre?

Tampoco he encontrado ninguna prueba que permita afirmarlo.

Lo documentable es diferente y suficientemente relevante: un empresario mediático español, socio durante dos años de Fernando Cerimedo en Argentina, dirige ahora contenidos en español dentro de una estructura mediática integrada en el universo político del trumpismo estadounidense.

Esa es la dimensión verdaderamente transnacional de la batalla cultural global.

CPAC: el lugar donde la red se encuentra

Entre medias está CPAC, la Conservative Political Action Conference.

Milei, Bolsonaro, Santiago Abascal, dirigentes del trumpismo, influencers, consultores y empresarios han encontrado en las diferentes ediciones internacionales de CPAC un espacio compartido.

No deberíamos imaginar CPAC como un misterioso centro de mando que envía instrucciones al resto del mundo. No existe evidencia de semejante estructura jerárquica.

Su importancia es otra: reduce enormemente la distancia entre actores que antes pertenecían a ecosistemas nacionales diferentes.

Un consultor conoce a un candidato. Un propietario de medios conoce a un empresario. Un influencer encuentra a otro influencer. Una estrategia probada en un país puede ser observada y replicada en otro. Una entrevista genera relaciones que posteriormente pueden convertirse en colaboraciones, inversiones o acceso político.

Las redes políticas contemporáneas no necesitan necesariamente una dirección única. Les basta con compartir intereses, públicos, enemigos, métodos y canales de comunicación.

La gran paradoja de la batalla cultural global

Aquí aparece, para mí, la cuestión verdaderamente política.

Se nos presenta constantemente una rebelión contra las élites, los grandes medios, los políticos profesionales y los intereses económicos que supuestamente controlan la información.

Sin embargo, cuando seguimos los documentos encontramos algo mucho más convencional.

Encontramos grandes empresarios.

Encontramos sociedades mercantiles.

Publicidad privada.

Encontramos publicidad institucional.

Encontramos contratos electorales.

Acceso privilegiado a dirigentes políticos.

Encontramos expansión internacional.

Y encontramos plataformas que necesitan ganar dinero exactamente igual que cualquier otra empresa mediática.

Nada de esto constituye por sí mismo una irregularidad. Pero desmonta la ficción de una batalla protagonizada únicamente por ciudadanos espontáneos contra un establishment todopoderoso.

También existe un establishment alternativo que quiere construir su propio poder.

En este blog ya he analizado el papel de Vito Quiles y la conversión de la provocación política en producto mediático. Y al estudiar el Digital News Report 2026 y la creciente dependencia de plataformas y algoritmos señalaba un problema relacionado: cada vez más ciudadanos reciben las noticias en espacios diseñados prioritariamente para capturar atención.

Cerimedo añade ahora una pieza adicional.

¿Qué ocurre cuando alguien puede intervenir deliberadamente en las señales que deciden qué recibe esa atención?

Cronología de una infraestructura: Línea temporal entre 2023 y 2026 sobre la evolución de las redes digitales de Cerimedo, la entrada de Negre en Madero Media Group y la expansión hacia Estados Unidos.

No necesitamos inventar una conspiración

Hay una tentación que deberíamos evitar.

Resultaría sencillo dibujar un organigrama donde Trump manda, Bannon diseña la estrategia, Milei la ejecuta, Cerimedo manipula las redes, Negre controla los medios y Abascal reproduce el modelo en España.

Sería una historia formidable.

También sería una historia que las pruebas disponibles no permiten contar.

No he encontrado un fondo común que financie esta supuesta internacional. No he encontrado evidencia de que Trump financie a Negre. Tampoco que Cerimedo haya financiado las sociedades estadounidenses de su antiguo socio, ni que exista un centro que coordine todas las campañas de la derecha radical mundial.

Lo que sí tenemos delante es probablemente más importante.

Un ecosistema descentralizado.

Sus miembros no necesitan recibir órdenes unos de otros. Necesitan encontrarse, intercambiar métodos, amplificarse, financiar proyectos compatibles y convertir su proximidad política en oportunidades de influencia.

Es el funcionamiento natural de una red.

Democracia significa también saber quién fabrica nuestra conversación

La democracia siempre ha tenido propaganda. Siempre han existido periódicos partidistas, empresarios con intereses políticos, campañas agresivas y medios capaces de distorsionar la realidad.

Lo nuevo es la escala, la velocidad y la opacidad.

Una cuenta artificial puede parecer una persona. Diez mil cuentas pueden producir una tendencia. Una tendencia puede convertirse en noticia. Esa noticia puede llegar a un medio ideológicamente alineado. Un político puede compartirla y devolverle legitimidad. Y el contenido vuelve entonces a las redes convertido aparentemente en confirmación independiente de aquello que las propias redes ayudaron a fabricar.

El circuito puede completarse en horas.

Por eso el caso Cerimedo-Negre importa mucho más allá de sus protagonistas. Nos obliga a preguntarnos quién controla las infraestructuras invisibles que están condicionando la conversación pública.

Y obliga también a la izquierda democrática a evitar una respuesta demasiado cómoda. No basta con denunciar bots, bulos o agitadores. Hay que mejorar la transparencia de la publicidad institucional, exigir información clara sobre la propiedad y financiación de los medios, supervisar mejor las campañas digitales y construir un periodismo capaz de competir sin reproducir los mismos vicios que critica.

La democracia no se protege censurando opiniones desagradables.

Se protege haciendo que sepamos quién habla, quién paga, quién amplifica y mediante qué mecanismos intenta convencernos.

Esa es, en realidad, la cuestión que deja al descubierto la batalla cultural global.

Porque quizá el mayor triunfo de esta nueva industria política haya sido conseguir que sigamos llamando espontaneidad ciudadana a algo que, demasiadas veces, está cuidadosamente diseñado.

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