Candelaria y la IA: una pequeña comunidad empieza a caminar
Hace unos días planteé en este blog una idea que llevaba algún tiempo rondándome. Al hablar con personas de mi entorno había descubierto una distancia considerable entre el enorme ruido generado alrededor de la inteligencia artificial y lo que mucha gente conoce realmente sobre ella. Pensé entonces que podíamos intentar acercar la IA en Candelaria a la vida cotidiana, sin tecnicismos y empezando por las preguntas de quienes apenas han tenido contacto con estas herramientas.
Aquella entrada terminaba con una propuesta muy sencilla: crear un espacio donde cualquier persona pudiera preguntar, aprender y compartir experiencias sobre inteligencia artificial. Quería comprobar primero si había interés real antes de inventarnos una iniciativa que quizá nadie necesitara. La respuesta ha llegado: alrededor de quince personas han manifestado que les gustaría participar.
Quince personas pueden parecer pocas si aplicamos la lógica de las redes sociales, donde todo parece medirse en miles de seguidores, visualizaciones o impactos. Para lo que pretendo hacer, me parecen un comienzo estupendo. Son suficientes para escucharnos, experimentar, equivocarnos y descubrir juntos qué necesita realmente alguien que quiere acercarse a la inteligencia artificial.
De ahí ha nacido el grupo de Facebook «Candelaria y la IA».

De hablar sobre inteligencia artificial a hacer algo
La primera entrada tenía fundamentalmente una intención: reflexionar sobre una posible nueva brecha digital. La inteligencia artificial avanza a enorme velocidad mientras una parte considerable de la población continúa observándola desde fuera, unas veces por desconocimiento y otras por desconfianza.
Ahora podemos dar un pequeño paso adicional.
No pretendo convertir «Candelaria y la IA» en una academia, ni tengo intención de impartir un curso permanente desde Facebook. Me interesa mucho más crear una comunidad donde podamos trasladar la tecnología a situaciones reconocibles. Una persona puede querer aprender a preparar mejor una reclamación; otra, comprender un documento administrativo; alguien puede necesitar ayuda para ordenar un currículum y quizá otra persona simplemente quiera descubrir qué puede hacer ChatGPT aparte de contestar preguntas.
Ese será nuestro terreno de juego: la vida cotidiana.
Y habrá algo que quiero preservar desde el principio. Nadie tendrá que demostrar conocimientos para participar. Quien jamás haya utilizado una herramienta de inteligencia artificial tendrá tanto sitio como quien lleva meses trabajando con ellas.
La primera tarea será escuchar
Sería bastante contradictorio crear una comunidad destinada a acercar la inteligencia artificial a la gente y comenzar diciéndole a esa misma gente lo que necesita aprender. Por eso la primera publicación del grupo contiene una pregunta muy sencilla: ¿qué les gustaría aprender a hacer con inteligencia artificial?
Las respuestas nos permitirán decidir por dónde empezar. Quizá aparezcan personas interesadas en cuestiones laborales, estudiantes que quieran utilizar estas herramientas correctamente o vecinos preocupados por las estafas y la desinformación. También habrá, espero, quien entre simplemente porque siente curiosidad y todavía no sabe formular una necesidad concreta.
A partir de ahí podremos preparar pequeñas experiencias prácticas. Si alguien quiere aprender a entender un documento complicado, trabajaremos sobre eso. Si interesa comprobar cuándo una IA está proporcionando información falsa, podremos hacerlo juntos. Y si surge una cuestión que ninguno sabemos resolver, tendremos una buena razón para investigar y aprender colectivamente.
Hay una diferencia importante entre ese planteamiento y ofrecer un catálogo de trucos para ChatGPT. Quiero que aprendamos a utilizar la herramienta y, al mismo tiempo, a cuestionarla.
Aprender a usar la IA también significa aprender a desconfiar
Este aspecto me parece fundamental. Una persona puede aprender rápidamente a pedir a una inteligencia artificial que redacte una carta, resuma un documento o explique un concepto. El aprendizaje realmente importante comienza cuando entiende que una respuesta bien escrita puede contener errores.
Una IA puede inventar datos, confundir fechas, atribuir declaraciones inexistentes o proporcionar una referencia jurídica que parece perfectamente verosímil y resulta ser falsa. También podemos cometer nosotros errores importantes al introducir información personal que la herramienta nunca necesitó conocer.
Por eso hablaremos de utilidad, pero también de verificación, privacidad, manipulación y pensamiento crítico. La Agencia Española de Protección de Datos dispone de documentación específica relacionada con inteligencia artificial y privacidad que puede servirnos como referencia cuando abordemos estas cuestiones. Recursos de la AEPD sobre inteligencia artificial
Me gustaría que alguien que participe durante unos meses en «Candelaria y la IA» termine sabiendo hacer más cosas con estas herramientas, pero también que haya aprendido a detenerse ante una respuesta dudosa, comprobar una fuente y pensar qué información personal está entregando.

Una alfabetización para nuestro tiempo
Existe una dimensión social detrás de esta pequeña iniciativa local. El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial ya utiliza expresamente el concepto de alfabetización en materia de IA y lo relaciona con las capacidades y conocimientos necesarios para utilizar estos sistemas de manera informada, teniendo presentes sus oportunidades, riesgos y posibles daños. Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial
La expresión me parece especialmente apropiada porque recuerda otras transformaciones que ya hemos vivido. Hubo un momento en que enviar un correo electrónico, buscar información en internet o realizar un trámite administrativo desde casa eran habilidades desconocidas para buena parte de la población. Hoy forman parte de nuestra normalidad.
Con la inteligencia artificial podemos estar viviendo una transición semejante, aunque probablemente mucho más rápida. La diferencia entre conocer estas herramientas y permanecer completamente al margen puede terminar influyendo en oportunidades educativas y laborales, en nuestra relación con la información y hasta en la capacidad para defendernos frente a determinadas formas de engaño.
Ahí encuentro una razón poderosa para empezar desde abajo. No necesitamos esperar a que alguien organice un gran programa para comenzar a compartir conocimientos entre vecinos.
Candelaria puede ser nuestro pequeño laboratorio
Me atrae especialmente que esta experiencia nazca en un ámbito local. Cuando hablamos de inteligencia artificial aparecen inmediatamente Estados Unidos, China, las grandes empresas tecnológicas o inversiones de miles de millones. Todo eso importa, pero puede hacernos olvidar que la transformación termina llegando a lugares concretos y afectando a personas concretas.
Candelaria puede ser nuestro pequeño espacio de experimentación. Tenemos personas de distintas edades, profesiones y niveles de familiaridad con la tecnología. Precisamente esa diversidad puede ayudarnos a descubrir cuáles son las dificultades reales para acercarse a la IA cuando salimos del círculo de quienes ya estamos acostumbrados a utilizarla.
El grupo de Facebook será únicamente el comienzo. Si funciona y existe interés, me gustaría que alguna vez pudiéramos encontrarnos físicamente. Imagino algo sencillo: sentarnos alrededor de una mesa con nuestros teléfonos o portátiles, plantear dudas reales y probar soluciones juntos. Sin necesidad de convertir cada encuentro en una conferencia ni de establecer desde el primer día un programa complicado.
Puede que terminemos siendo quince, treinta o muchos más. Ahora mismo, sinceramente, la cifra me preocupa bastante poco. Prefiero una comunidad pequeña donde las personas pregunten y participen a un grupo enorme convertido en otro escaparate de publicaciones que nadie lee.
Un espacio donde también se pueda decir «no sé»
Hay otra cosa que quisiera cuidar especialmente. La inteligencia artificial está rodeada de una extraña presión por aparentar que entendemos lo que ocurre. Cada semana aparece una herramienta nueva, un modelo supuestamente revolucionario o una predicción anunciando que determinada profesión desaparecerá pasado mañana.
Frente a esa velocidad, reconocer que desconocemos algo puede convertirse casi en una virtud.
En «Candelaria y la IA» podremos decir «no sé». Yo también lo haré cuando corresponda. Después podremos buscar información, contrastarla y tratar de encontrar una respuesta razonable. Esa actitud me parece bastante más saludable que utilizar una inteligencia artificial para responder inmediatamente a todo.
También quiero que quienes ya tengan experiencia aporten sus conocimientos. Si una persona descubre una manera útil de hacer algo, puede enseñársela a los demás. La comunidad tendrá sentido precisamente cuando el conocimiento empiece a circular entre sus miembros y deje de depender de quien creó el grupo.

Te invito a participar
«Candelaria y la IA» ya está en marcha. Nació después de comprobar que detrás de aquella primera reflexión había personas reales dispuestas a experimentar y aprender juntas.
Ahora necesitamos precisamente eso: personas.
Da igual si utilizas inteligencia artificial todos los días o todavía no has abierto ChatGPT. Puedes entrar con una pregunta concreta, aportar una experiencia, ayudar a alguien con algo que ya conozcas o simplemente observar durante un tiempo hasta que te apetezca participar. Lo importante es mantener la curiosidad y una cierta disposición a cuestionar lo que las máquinas nos cuentan.
Me gustaría que dentro de unos meses pudiéramos mirar atrás y comprobar qué ocurrió con este pequeño experimento. Qué aprendimos, qué nos sorprendió, qué dificultades encontramos y, sobre todo, si algunas personas que contemplaban la inteligencia artificial desde lejos han conseguido acercarse a ella con mayor seguridad y autonomía.
Todo ha empezado con unas quince personas y una conversación en Candelaria. No necesitamos mucho más para dar el primer paso.
Entender, aprender y compartir. A partir de ahí, veremos hasta dónde llegamos.



















