Pleno autonómico I. Clavijo, el “modo canario” y la difícil geometría entre PSOE y PP
Fernando Clavijo lleva tiempo reivindicando una forma de hacer política a la que llama “modo canario”: hablar con unos y con otros, negociar por encima de las siglas y procurar que los intereses de Canarias no queden atrapados en la confrontación permanente de la política española.
La idea tiene sentido. Una comunidad ultraperiférica, dependiente de decisiones estatales y europeas en financiación, transportes, migración, agricultura o fondos comunitarios, difícilmente puede permitirse el lujo de hablar únicamente con quienes comparten su color político.
El pleno del Parlamento de Canarias del 22 y 23 de septiembre dejó, sin embargo, una escena que permite comprobar hasta dónde puede llegar esa estrategia y dónde empiezan sus contradicciones.
El Gobierno de Canarias, formado por Coalición Canaria y Partido Popular, considera beneficiosa para las islas la nueva propuesta de financiación autonómica. El Partido Popular estatal mantiene su rechazo al modelo. Y el PSOE canario ha encontrado ahí una grieta evidente: ¿qué sucede cuando aquello que Clavijo considera bueno para Canarias necesita unos votos que su propio socio de Gobierno puede negar en Madrid?
No estamos ante una anécdota parlamentaria. Estamos ante una pequeña radiografía de la política canaria que puede conducirnos hasta 2027.
Primero, los hechos
Conviene separar lo comprobable de la interpretación política.
El Consejo de Política Fiscal y Financiera aprobó el 4 de septiembre la propuesta de reforma del sistema de financiación autonómica. El Ministerio de Hacienda cifra en 20.975 millones de euros los recursos adicionales que movilizaría el nuevo modelo para el conjunto de comunidades de régimen común. La reforma todavía no es ley: Hacienda debe transformar el acuerdo en un proyecto normativo, llevarlo al Consejo de Ministros y posteriormente conseguir una mayoría suficiente en las Cortes. Hacienda
Canarias respaldó el acuerdo. El Gobierno autonómico calcula que el resultado negociado supondría 1.337 millones de euros adicionales para las islas: 611 millones procedentes propiamente del nuevo sistema y otros 726 millones mediante el denominado Fondo de Dinamismo Económico. El Ejecutivo destaca además un elemento especialmente importante para Canarias: mantener los recursos del Régimen Económico y Fiscal fuera de la financiación ordinaria. Gobierno de Canarias
Hay que introducir una cautela importante. Esos 1.337 millones no son una transferencia que Canarias ya esté recibiendo. Son los recursos previstos si culmina la reforma y se aplican los mecanismos acordados.
Ese matiz será importante más adelante.
La escena que retrató el problema
Durante la sesión de control del 22 de septiembre, Sebastián Franquis llevó precisamente esta contradicción hasta Fernando Clavijo.
El presidente defendió la nueva financiación y reconoció expresamente la actitud de sus socios autonómicos. Llegó a destacar la “lealtad del PP en Canarias” y sostuvo que todo el Gobierno regional había defendido la propuesta.
Pero inmediatamente apareció la otra realidad.
Clavijo diferenció la posición del PP dentro del Gobierno canario de la que previsiblemente adoptará el Grupo Popular cuando la reforma llegue al Congreso. Y explicó esa diferencia recurriendo a la disciplina de voto de los partidos estatales. EFE recogió además una frase particularmente reveladora del presidente: vinculó precisamente su condición de nacionalista con la posibilidad de situar su disciplina política en Canarias. EFE Noticias
Franquis encontró ahí el punto débil.
Su argumento fue sencillo: si el Gobierno de Canarias considera que el acuerdo beneficia a las islas, ¿cómo puede permanecer políticamente indiferente ante la posibilidad de que los diputados del partido que forma parte de ese mismo Gobierno contribuyan a impedir su aprobación?
La pregunta es incómoda.
Y no desaparece simplemente invocando la autonomía entre partidos y gobiernos.

El PP canario tiene un problema que no conviene caricaturizar
Sería demasiado sencillo concluir que el Partido Popular de Canarias está “contra Canarias”. No creo que ese planteamiento ayude a entender lo que ocurre.
El PP estatal lleva meses cuestionando el modelo de financiación impulsado por el Gobierno de Pedro Sánchez. Entre sus críticas están el origen y el procedimiento de la negociación, el peso de los acuerdos con los partidos independentistas y su valoración global del reparto entre comunidades. Las autonomías gobernadas por el PP rechazaron la propuesta en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. RTVE.es
Puede discutirse esa posición, pero existe una posición política nacional detrás.
El problema para los populares canarios es diferente.
Forman parte de un Gobierno que ha negociado el modelo, que lo considera favorable y que incluso presenta el aumento hasta los 1.337 millones como resultado de haber conseguido mejorar sustancialmente la propuesta inicial. La propia consejera de Hacienda, Matilde Asián, del PP, ha defendido que los 611 millones inicialmente planteados eran insuficientes y que la negociación posterior permitió añadir otros 726 millones. Gobierno de Canarias
Por tanto, la contradicción existe.
No consiste en que el PP canario carezca de argumentos. Consiste en que tendrá que explicar cómo puede respaldar dentro del Ejecutivo autonómico un acuerdo que su partido puede contribuir después a derrotar en las Cortes.
Y esa explicación merece algo más que disciplina de partido.
Aquí aparece realmente el “modo canario”
Clavijo intenta resolver esa contradicción separando dos planos.
Una cosa sería la posición institucional del Gobierno de Canarias. Otra, la actuación de los partidos cuando intervienen en ámbitos distintos.
No es una distinción absurda.
Los gobiernos de coalición funcionan precisamente porque sus integrantes no dejan de pertenecer a organizaciones diferentes. Y resulta perfectamente posible que dos partidos gobiernen juntos en una comunidad mientras discrepan en el Congreso, el Senado o el Parlamento Europeo.
Pero el caso de la financiación tiene una particularidad.
No estamos hablando de una cuestión secundaria sobre la que CC y PP puedan permitirse votar diferente sin mayores consecuencias. Estamos hablando del dinero con el que se financian sanidad, educación, dependencia y buena parte de las competencias autonómicas.
El propio Gobierno canario sostiene que la reforma mejoraría sustancialmente su posición.
Por eso el modo canario afronta aquí una prueba bastante más seria que mantener una buena relación personal entre dirigentes.
La pregunta es si sirve para conseguir resultados cuando aparecen las votaciones difíciles.

Clavijo tiene una ventaja que otros presidentes no tienen
Hay que reconocer que la posición de Coalición Canaria le proporciona una flexibilidad política considerable.
Clavijo gobierna con el PP en las islas, pero puede negociar con un Gobierno de España presidido por el PSOE. La Agenda Canaria contiene compromisos que han sido suscritos con los dos grandes partidos estatales, y el propio Ejecutivo autonómico recuerda esa circunstancia cuando reivindica su cumplimiento. Gobierno de Canarias
Eso permite a CC presentarse como una fuerza capaz de hablar con todos.
No es necesariamente oportunismo. En un sistema parlamentario fragmentado, una organización territorial puede obtener resultados precisamente porque sus votos o su interlocución no están adscritos automáticamente a uno de los grandes bloques.
Coalición Canaria lleva décadas explotando esa centralidad.
Pero existe una frontera muy fina entre la transversalidad y la ambigüedad.
Negociar con todos puede ser una virtud cuando permite arrancar compromisos concretos. Resulta bastante menos convincente cuando sirve para atribuirse los acuerdos positivos y diluir responsabilidades cuando esos mismos acuerdos corren peligro.
Ahí será donde habrá que juzgar a Clavijo.
La condonación de deuda demuestra que no existe un alineamiento con Sánchez
Hay otro elemento importante para entender correctamente este episodio.
El apoyo de Clavijo al nuevo sistema de financiación no significa que el Gobierno de Canarias haya asumido globalmente las posiciones económicas del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
De hecho, continúa rechazando la propuesta estatal de condonación de deuda porque considera que su metodología perjudica a Canarias. El Gobierno autonómico ha cuestionado especialmente el límite que afecta a las islas y sostiene que penaliza a una comunidad con menor nivel de endeudamiento. Gobierno de Canarias
Podemos discutir también esos argumentos.
Pero políticamente demuestran algo relevante: CC no está apoyando el paquete gubernamental porque provenga del PSOE. Acepta aquello que considera favorable y combate aquello que considera perjudicial.
Esa es precisamente la versión más defendible del “modo canario”.
El criterio debería ser el contenido.
El PSOE también está haciendo política
Tampoco sería razonable presentar la intervención socialista como una inocente defensa institucional de Canarias.
Sebastián Franquis sabía perfectamente dónde estaba introduciendo el dedo.
El PSOE necesita desgastar la imagen de cohesión del Gobierno CC-PP y la financiación le proporciona un terreno extraordinariamente favorable: puede obligar al Ejecutivo a reconocer que considera bueno un acuerdo promovido por el Gobierno de España mientras recuerda que el PP estatal se opone a él.
Es política.
Legítima política parlamentaria.
Y el asunto adquiere todavía más interés después de que Ángel Víctor Torres haya abierto públicamente la posibilidad de hablar con Coalición Canaria tras las elecciones de 2027 si no existiera una mayoría progresista suficiente y CC se alejase de PP y Vox. Ya analicé esa estrategia en la entrada sobre el posible pacto PSOE-CC y el movimiento de Torres hacia 2027. Pacto PSOE-CC: la estrategia de Torres para 2027
No significa que financiación y futuros pactos formen parte de una operación concertada. No existe evidencia para afirmarlo.
Pero sí significa que cada contradicción entre CC y PP será observada a partir de ahora también en clave electoral.
Una geometría cada vez más complicada
Ahí aparece el tablero completo.
Clavijo necesita al PP para mantener estable su Gobierno en Canarias. Necesita al Gobierno de España para cerrar numerosos asuntos pendientes. Puede necesitar los votos del PSOE y de los socios parlamentarios de Sánchez para sacar adelante medidas beneficiosas para las islas. Y al mismo tiempo debe preservar suficiente autonomía política para poder enfrentarse al Ejecutivo estatal cuando considera que perjudica a Canarias.
El PP canario necesita demostrar que su participación en el Gobierno sirve para influir en las decisiones autonómicas, pero tendrá que convivir con una dirección estatal cuya estrategia puede ser diferente.
El PSOE, mientras tanto, intentará demostrar que algunas mejoras conseguidas por Canarias dependen precisamente de decisiones adoptadas por el Gobierno de Sánchez y que la alianza CC-PP tiene límites cuando los intereses territoriales chocan con la confrontación nacional.
Y Coalición Canaria intentará seguir ocupando el centro de esa geometría.
No sabemos cómo terminará.
Pero empiezan a aparecer las líneas del mapa electoral de 2027.

La cuestión democrática que realmente importa
Más allá de los partidos, este episodio plantea una pregunta que me parece bastante más importante.
¿Qué debería hacer un representante político cuando la posición nacional de su partido entra en contradicción con una medida que su propio Gobierno autonómico considera beneficiosa para el territorio que representa?
No existe una respuesta automática.
Los diputados nacionales no son delegados del Gobierno de Canarias y tienen derecho a compartir una visión general diferente sobre el modelo territorial y financiero de España.
Pero los ciudadanos también tienen derecho a conocer las consecuencias concretas de cada voto.
Si finalmente la reforma llega al Congreso, el debate debería abandonar entonces las frases cómodas.
Habrá que explicar cuánto recibe Canarias con el modelo, qué garantías existen, qué aspectos pueden mejorarse y qué alternativa propone quien vote en contra.
Porque decir “no” también es una decisión política.
Y tiene consecuencias.
El verdadero examen del modo canario
He defendido otras veces que Canarias necesita escapar en lo posible de la política de bloques trasladada mecánicamente desde Madrid. En el anterior pleno ya señalaba que demasiados debates autonómicos terminaban convertidos en una prolongación de las guerras políticas estatales. Pleno de septiembre: campaña y problemas de Canarias
Por eso encuentro razonable la idea de hablar con todos.
Incluso necesaria.
Pero el modo canario solo tendrá valor si significa algo más que una expresión atractiva.
Debe significar capacidad para negociar con un Gobierno socialista sin convertirse en aliado del PSOE; gobernar con el PP sin aceptar automáticamente cada estrategia del PP estatal; alcanzar acuerdos que mejoren la vida de las islas y explicar con claridad quién los apoya y quién los bloquea.
Eso exige una autonomía política considerable.
Y exige también asumir conflictos.
Fernando Clavijo ha construido buena parte de su discurso alrededor de la idea de que Canarias puede relacionarse con Madrid sin someterse a la pelea entre los grandes partidos. La financiación autonómica puede convertirse en una de las mejores oportunidades para demostrarlo.
Porque mientras todos estén de acuerdo, hablar del “modo canario” resulta relativamente sencillo.
La prueba empieza cuando llega la votación y hay que elegir.



















