Candelaria adjudica la piscina municipal: un pleno breve para una espera demasiado larga
El pleno extraordinario y urgente del Ayuntamiento de Candelaria celebrado el 29 de mayo de 2026 tuvo un único asunto de fondo, pero de enorme carga simbólica para el municipio: la adjudicación del contrato de obra de la futura piscina municipal cubierta.
No fue un pleno largo. Tampoco fue un pleno de grandes debates. Fue, más bien, una sesión de trámite administrativo con valor político evidente. Después de años de espera, licitaciones, dificultades y expectativas vecinales, la piscina municipal dio un paso decisivo: pasar del expediente a la adjudicación.
Una urgencia por razones de plazo
La sesión se convocó con carácter extraordinario y urgente por una razón concreta: el cumplimiento de los plazos previstos en el pliego. Según se explicó en el pleno, una vez recibida la documentación requerida a la empresa primera clasificada, el órgano de contratación debía adjudicar el contrato dentro de los cinco días hábiles siguientes.
La documentación se había recibido el 22 de mayo. Los informes constaban evacuados el 27. La comisión se celebró el día 28 y el pleno se convocó el 29 para cerrar el procedimiento dentro del plazo.
La urgencia fue aprobada por unanimidad, con 19 votos a favor. Ese primer acuerdo ya anticipaba el tono general de la sesión: más allá de los matices políticos, ningún grupo quiso bloquear un avance largamente esperado.
El contrato: más de nueve millones de euros
El punto central fue la propuesta de adjudicación del contrato de obra del proyecto de ejecución de la piscina municipal de Candelaria. La adjudicación se planteó a la empresa Proyecón Galicia S.A., por un importe de 8.588.885 euros, más 601.221,95 euros en concepto de IGIC. En total, el gasto aprobado asciende a 9.190.106,95 euros.
El acuerdo incluye también la publicación del anuncio de adjudicación en el perfil del contratante, la notificación a la empresa adjudicataria y al resto de licitadores, así como la designación del responsable de la ejecución del contrato en calidad de director facultativo.
Son datos administrativos, sí. Pero conviene no pasarlos por alto. Una infraestructura pública de esta dimensión no se mide solo por la foto de la primera piedra ni por la inauguración futura. También se juega en esos pasos menos vistosos: informes, pliegos, fiscalización, adjudicación, formalización y seguimiento de obra.
Un consenso con lecturas distintas
El grupo de gobierno defendió que la adjudicación representa un paso muy importante para Candelaria y reivindicó el trabajo realizado durante meses para sacar adelante el expediente. El concejal Reinaldo Triviño subrayó el compromiso con el deporte, la salud y el futuro del municipio, además de agradecer el trabajo de los técnicos municipales y la paciencia vecinal.
Desde la oposición, el tono fue favorable. Se expresó satisfacción por el avance, se pidió que las obras puedan desarrollarse con normalidad y se insistió en que la piscina responde a una demanda histórica. También se recordó algo que no debería olvidarse nunca en la gestión pública: las infraestructuras se financian con los recursos de la ciudadanía, con los impuestos que sostienen las arcas municipales y permiten materializar los proyectos.
Ese matiz es importante. Los gobiernos gestionan, deciden y responden políticamente por sus decisiones. Pero las obras públicas no pertenecen a ningún partido. Pertenecen al municipio.

Una infraestructura esperada
La alcaldesa cerró el debate agradeciendo el trabajo técnico, jurídico y político realizado en un expediente que, según señaló, llevaba varios años de tramitación. También defendió las decisiones adoptadas por el grupo de gobierno en momentos difíciles y pidió que la jornada se entendiera como una felicitación colectiva al pueblo de Candelaria.
La propuesta de adjudicación fue aprobada por unanimidad, nuevamente con 19 votos a favor. Al tratarse de un pleno extraordinario, no hubo más asuntos en el orden del día.
Lo importante empieza ahora
La adjudicación no es el final del camino. Es el comienzo de una fase decisiva. A partir de ahora, lo relevante será que la obra se ejecute con rigor, transparencia, control de plazos y vigilancia presupuestaria. Candelaria necesita esa piscina, pero también necesita que se construya bien, que no se convierta en otro relato interminable y que responda de verdad a las necesidades deportivas, educativas, terapéuticas y sociales del municipio.
El pleno del 29 de mayo deja una buena noticia: hubo acuerdo institucional para empujar una infraestructura necesaria. Ahora toca algo menos vistoso, pero mucho más importante: cumplir.



















