Pleno de Candelaria: gestión que avanza, acuerdos que importan
El Pleno de Candelaria celebrado el 26 de junio no fue un pleno de grandes anuncios ni de gestos grandilocuentes. Fue, más bien, una sesión de trabajo municipal: de esas en las que se deciden cuestiones que no siempre ocupan titulares, pero que terminan definiendo la vida cotidiana de un pueblo.
Barranco Hondo, la Casa de Camineros, los puntos de recarga eléctrica, el Polígono Industrial del Valle de Güímar, el Auditorio Municipal o la mejora de las condiciones laborales en las empresas públicas son asuntos distintos, pero dibujan una dirección reconocible. El grupo de gobierno mantiene una agenda centrada en los cuidados, la mejora de los servicios públicos, la recuperación del patrimonio y la inversión municipal.
Eso no significa que todo esté resuelto ni que no existan cuestiones que explicar mejor. Las cuentas municipales, los retrasos de las obras o el estado del alumbrado público merecen seguimiento y transparencia. Pero tampoco sería justo convertir cada dificultad administrativa en una enmienda a la totalidad de una gestión que ha impulsado proyectos relevantes para Candelaria.
El pleno de Candelaria ordinario se celebró el viernes 26 de junio, a las nueve de la mañana, y abordó asuntos relacionados con el centro sociosanitario de Barranco Hondo, la movilidad eléctrica, la Casa de Camineros, el Polígono Industrial y el Auditorio Municipal. (Candelaria) El análisis de las intervenciones parte de la transcripción de la sesión facilitada.
Un respaldo necesario al empleo público municipal
Uno de los acuerdos más importantes fue la modificación del contrato programa entre el Ayuntamiento, Epelcan, la Empresa de Inserción y la Fundación Candelaria Solidaria.
El pleno de Candelaria incorporó 685.611,16 euros para hacer efectiva la nueva relación de puestos de trabajo del sector público empresarial. Detrás de esa cifra hay una decisión política concreta: reconocer y ordenar las condiciones laborales de quienes trabajan cada día en servicios municipales esenciales.
Coalición Canaria planteó una duda razonable sobre la diferencia entre la cantidad inicialmente prevista en una modificación presupuestaria y el coste final incorporado al contrato programa. La intervención municipal aclaró que la estimación inicial se realizó con una previsión de plantilla y un valor punto superiores a los que finalmente se aplicarán.
La explicación técnica pudo y debió haber sido más clara desde el inicio. Pero, una vez aclarada, la conclusión es difícilmente discutible: el gobierno municipal ha optado por dotar económicamente una mejora laboral que no podía quedarse en una declaración de intenciones.
El acuerdo salió adelante con amplio respaldo. No es un detalle menor. Cuando se habla de fortalecer los servicios públicos, también se habla de cuidar a las personas que los sostienen.
Barranco Hondo: una prioridad social compartida
El reajuste de anualidades del centro sociosanitario de Barranco Hondo fue aprobado por unanimidad. Y fue así porque nadie discutió lo esencial: Candelaria necesita esta infraestructura.
El convenio inicial contemplaba una financiación cercana a los cinco millones de euros. La actualización del proyecto, motivada por el incremento de precios y la incorporación de instalaciones de gases medicinales, elevó la cifra hasta 5,6 millones. El nuevo modificado de obra incrementa el contrato un 14,31%, una cantidad que, según se explicó, será asumida por el IASS.
Es fácil mirar cualquier modificación de obra con desconfianza. Conviene hacerlo, porque el dinero público exige vigilancia. Pero también hay que distinguir entre un retraso injustificado y una adaptación técnica necesaria para terminar bien una infraestructura compleja.
El centro sociosanitario no es una obra ornamental. Tiene que ver con dependencia, envejecimiento, cuidados y dignidad. Que el pleno lo respaldara de manera unánime revela que, afortunadamente, todavía hay asuntos en los que la política municipal sabe situar el interés general por encima de la disputa partidista.

Movilidad eléctrica y patrimonio rural: dos decisiones con sentido
El acuerdo sobre los puntos de recarga para vehículos eléctricos refuerza una red que ya existe en distintos lugares del municipio y permite incorporar un nuevo punto en la confluencia de la avenida Marítima con la calle Arguama.
La decisión de mantener la titularidad en el Cabildo de Tenerife tiene lógica. Una red insular coordinada puede facilitar mantenimiento, atención a incidencias y criterios homogéneos de uso. Unidas Sí Podemos aportó además propuestas útiles: evitar que las plazas se conviertan en aparcamientos permanentes, regular horarios nocturnos y mantener una tarifa razonable para quienes no disponen de garaje.
La transición ecológica no puede ser solo un discurso. Tiene que traducirse en infraestructuras públicas accesibles, bien gestionadas y útiles para quienes no pueden instalar un cargador privado en su vivienda.
También fue acertada la aceptación de la Casa de Camineros. El inmueble pasará a ser municipal y deberá destinarse, en un plazo máximo de cuatro años, a un centro de fomento y dinamización del desarrollo rural.
La propuesta permite recuperar un espacio de valor histórico y darle un uso útil para agricultores, ganaderos, colectivos de las medianías y ciudadanía interesada en el patrimonio etnográfico de Candelaria. La petición de incorporar una dimensión expositiva y de memoria de la antigua carretera general del Sur resulta razonable. Pero lo importante es que el Ayuntamiento ha dado el paso previo imprescindible: incorporar el inmueble al patrimonio público y asumir el compromiso de rehabilitarlo.
El Polígono Industrial necesita, por fin, una gestión estable
La designación de representantes municipales en la entidad urbanística de conservación del Polígono Industrial del Valle de Güímar puede parecer un asunto menor. No lo es.
La creación efectiva de esta entidad llega después de años de intentos, expedientes y dificultades compartidas entre Arafo, Candelaria, Güímar, Cabildo y tejido empresarial. El objetivo es avanzar hacia una gestión más estable de un espacio económico fundamental para la comarca.
La alcaldesa recordó que la constitución de la entidad debería haberse producido hace más de una década, tras la recepción de las obras del polígono. Que ahora se esté culminando ese proceso no debe presentarse como una hazaña, pero sí como la resolución de una deuda administrativa arrastrada durante demasiado tiempo.
El Auditorio se retrasa, pero no se abandona
El Auditorio Municipal vuelve a modificar su calendario. El pleno de Candelaria aprobó ampliar el plazo de ejecución hasta el 16 de noviembre de 2027 y autorizó un precio contradictorio de 18.978,27 euros, equivalente al 0,24% del presupuesto de adjudicación. (Candelaria)
La causa expuesta fue la aparición de roca basáltica y la necesidad de reforzar determinadas zonas de cimentación. Son circunstancias que, aunque indeseables, pueden aparecer durante una obra de esta complejidad.
La oposición hizo bien al preguntar por qué los estudios previos no detectaron completamente estas condiciones. Esa pregunta no es una impugnación del proyecto; es una exigencia razonable de control.
Pero también conviene reconocer que el gobierno municipal no ha ocultado la incidencia ni ha intentado resolverla fuera del debate plenario. Ha llevado la modificación al órgano competente, con informes técnicos favorables y una cuantía económica limitada. Eso no elimina la obligación de informar periódicamente sobre el avance de la obra, pero sí muestra una forma de actuar institucionalmente correcta.
Las cuentas municipales: menos alarmismo y más claridad
El debate más tenso fue el relativo a la estabilidad presupuestaria. Coalición Canaria presentó una moción reclamando un plan económico-financiero urgente, apoyándose en los informes de intervención y en la liquidación presupuestaria de 2025.
El grupo de gobierno respondió con un argumento relevante: el Real Decreto-ley 13/2026 establece que, de forma excepcional durante 2026 y 2027, no será obligatorio aprobar un plan económico-financiero cuando el incumplimiento de estabilidad o regla de gasto derive exclusivamente del uso del remanente de tesorería o del exceso de financiación afectada. La excepción, eso sí, tiene límites y exige cumplir el periodo medio de pago a proveedores. (BOE)
Este marco legal obliga a matizar el debate. No es correcto afirmar sin más que Candelaria esté automáticamente obligada a aprobar un plan económico-financiero por cualquier desviación presupuestaria. Dependerá de la causa concreta del incumplimiento y de las condiciones previstas en la norma.
El gobierno sostuvo que evaluará las medidas necesarias y que no tiene inconveniente en presentar el instrumento de planificación que corresponda. Esa posición es razonable. Pero debe acompañarse de una mejor comunicación pública.
La liquidación presupuestaria, las inversiones plurianuales, el uso de remanentes y las partidas comprometidas necesitan explicaciones claras, comprensibles y accesibles. No para alimentar la confrontación, sino para que la ciudadanía sepa qué ocurre con los recursos municipales.
La prudencia financiera no consiste en no invertir. Consiste en invertir con planificación, saber qué se puede ejecutar y explicar con transparencia las decisiones adoptadas.

Burocracia y alumbrado: hay margen para mejorar
El Partido Popular llevó una moción sobre simplificación administrativa. El gobierno la rechazó argumentando que buena parte de sus propuestas ya están reguladas por la legislación y se aplican mediante herramientas municipales de gestión electrónica.
El argumento tiene fundamento. Pero también es cierto que la mejora administrativa no se agota en cumplir la ley. El Ayuntamiento acaba de firmar un convenio con el Colegio Oficial de Arquitectos para desbloquear licencias de obra pendientes y reducir los tiempos de informe técnico a menos de tres meses. Es una medida concreta, con un coste de 23.364 euros, que demuestra que el gobierno ha identificado un problema y busca soluciones. (Candelaria)
La moción del Partido Popular no era imprescindible para iniciar esa mejora, pero sí podía haber servido para reforzar el compromiso de publicar indicadores de tramitación y facilitar la relación del vecino con el Ayuntamiento.
Algo parecido ocurrió con el alumbrado público. Unidas Sí Podemos describió problemas reales de deterioro, cableados expuestos, registros sin tapas y zonas con iluminación insuficiente. El gobierno defendió que ya está finalizando un inventario de deficiencias y trabajando en una planificación más amplia.
No parece razonable negar que existe un problema. Pero tampoco lo es afirmar que no se está haciendo nada. La tarea ahora debe ser convertir ese inventario en prioridades, calendario, financiación y actuaciones visibles en todos los barrios.
Candelaria avanza, aunque debe explicar mejor
El Pleno de Candelaria dejó una imagen más sólida de lo que a veces transmite el ruido político. Hay proyectos en marcha, decisiones orientadas a los cuidados, inversiones relevantes y una voluntad clara de seguir transformando el municipio.
El grupo de gobierno puede acreditar una agenda: centro sociosanitario, Auditorio, piscina, patrimonio rural, movilidad eléctrica, refuerzo de empresas públicas, mejora urbana y desbloqueo de procedimientos.
Eso no le exime de rendir cuentas. Al contrario: cuanto mayor es la ambición de un proyecto municipal, mayor debe ser la claridad sobre los plazos, los costes y las prioridades.
Pero la crítica democrática debe servir para mejorar la gestión, no para negar el trabajo realizado. Y en este pleno, pese a las tensiones y a los reproches, Candelaria volvió a avanzar en asuntos que importan.



















