Futuro del Heliodoro: un plan necesario que ya no admite más promesas
El futuro del Heliodoro no se decidirá con una infografía, una rueda de prensa o una nueva batalla sobre quién heredó más problemas. Se decidirá cuando existan proyectos aprobados, contratos adjudicados, financiación garantizada y obras ejecutadas. Esa fue, al menos para mí, la principal conclusión del pleno extraordinario celebrado por el Cabildo de Tenerife el pasado 3 de junio.
La sesión había sido solicitada por el Grupo Socialista para exigir explicaciones sobre la reforma integral del estadio. El gobierno insular, formado por Coalición Canaria y Partido Popular, llegó al debate después de presentar, apenas un día antes, el nuevo Plan Director del Heliodoro Rodríguez López. La coincidencia temporal permitió al ejecutivo defender que ya existe una hoja de ruta, pero también reforzó las sospechas de la oposición sobre una presentación acelerada para llegar al pleno con algo que enseñar. (Atlántico Hoy)
El resultado fue un debate largo, cargado de reproches y con algunos datos relevantes. También dejó una evidencia menos vistosa: por fin existe un documento que intenta ordenar la modernización del estadio, pero todavía queda una distancia considerable entre disponer de un plan director y tener garantizada una reforma integral.
Una promesa que llegó demasiado lejos
El origen político del conflicto está en las expectativas generadas por el actual gobierno insular. En enero de 2024, Rosa Dávila anunció que el futuro del Heliodoro pasaría por ser reformado para convertirse en un estadio del siglo XXI, con el centenario de la instalación, celebrado en 2025, como referencia temporal. Aquella formulación permitía entender que la transformación esencial estaría terminada o, cuando menos, muy avanzada para esa fecha. (El Digital Sur)
No ocurrió así.
Durante estos años se han realizado actuaciones importantes: reparación de elementos estructurales, renovación del graderío, mejoras de seguridad, iluminación, fontanería, accesibilidad y adaptación a los requerimientos de LaLiga y la UEFA. El estadio acogió partidos internacionales y grandes eventos, lo que demuestra que no ha permanecido cerrado ni abandonado. Sin embargo, todo eso no equivale a la reforma integral anunciada.
El PSOE centró su intervención en esa pérdida de credibilidad. Aarón Afonso recordó que el plan director debía haberse elaborado con mucha más rapidez y cuestionó que la presentación ofreciera garantías suficientes sobre aprobación, calendario y financiación. Su crítica esencial resulta difícil de rebatir: una promesa asociada al centenario terminó convertida, después del centenario, en una planificación que extiende algunas decisiones hasta la próxima década.
El problema no es que una obra compleja necesite tiempo. El problema aparece cuando primero se promete rapidez y después se invoca la complejidad para explicar el retraso.
Lo que realmente plantea el Plan Director
El documento presentado por el Cabildo acerca del futuro del Heliodoro, estructura la intervención en cuatro fases. Las dos primeras concentran las actuaciones más inmediatas y una inversión anunciada de hasta 33 millones de euros. Según la información oficial, ya se encuentran en marcha 36 intervenciones relacionadas con la estructura, las instalaciones eléctricas y de fontanería, la protección contra incendios, la marquesina, los asientos y dos nuevos videomarcadores. (diariodetenerife.info)
La primera fase incluye también la reforma de vestuarios, zona mixta, sala de prensa, accesos y espacios para personas con movilidad reducida. El vicepresidente Lope Afonso sostuvo durante el pleno que existe un proyecto entregado para parte de estas actuaciones, con un importe aproximado de 8,5 millones de euros, y afirmó que el gobierno había comprometido unos 10,3 millones en trabajos anteriores o en curso.
La segunda fase pretende renovar por completo la imagen exterior mediante una malla envolvente transpirable, susceptible de incorporar tecnología multimedia. Las fases posteriores contemplan decisiones de mayor alcance: ampliar el aforo hasta superar las 25.000 localidades, deprimir el terreno de juego, reorganizar las gradas y transformar urbanísticamente el entorno del estadio. (Deportes Tenerife)
Nada de esto es menor. El Heliodoro está situado dentro de una trama urbana consolidada, con limitaciones estructurales, de movilidad, evacuación, accesibilidad y planeamiento. Compatibilizar las obras con los partidos del CD Tenerife masculino y femenino añade una dificultad real.
La complejidad técnica existe. Utilizarla como argumento no es una excusa por sí mismo. Lo que exige es una planificación más transparente, no una comunicación más grandilocuente.

Un plan director todavía no es una obra
La intervención más esclarecedora del gobierno llegó cuando Lope Afonso reconoció que el plan director “no es un proyecto” y que los horizontes temporales incluidos en él deben entenderse como escenarios, no como plazos de ejecución contractualmente comprometidos.
Esa precisión es fundamental. Un plan director organiza necesidades, estudia alternativas y ordena prioridades. No sustituye al proyecto de ejecución, a los informes urbanísticos, a los pliegos de contratación, a las autorizaciones, a la licitación ni a la disponibilidad presupuestaria de cada anualidad.
Por eso conviene manejar con prudencia la cifra de 33 millones. Se trata de una estimación para las dos primeras fases, condicionada por el alcance definitivo de las obras y por las soluciones que finalmente se contraten. Tampoco puede interpretarse que toda esa cantidad esté ya adjudicada o ejecutada.
El propio pleno dejó cifras diferentes según quién interviniera. El gobierno habló de inversiones comprometidas por 10,3 millones, mientras la oposición sostuvo que la ejecución material visible se situaba alrededor de 3,5 millones. Sin acceso en la transcripción a una relación completa de contratos, certificaciones y pagos, no es posible dar por buena una cifra única.
Esta diferencia entre lo ejecutado, lo adjudicado, lo comprometido y lo estimado debería aclararse públicamente. No es una cuestión semántica: determina cuánto se ha hecho de verdad.
El horizonte de 2030 y la sombra de 2040
La presentación inicial generó confusión al situar el desarrollo completo del plan hasta 2040. Durante el pleno, el PSOE utilizó esa fecha para denunciar que la reforma prometida para el centenario se alejaba ahora más de una década.
Un día después, Rosa Dávila aclaró que las dos primeras fases deberían dejar el estadio reformado y modernizado en 2030. El horizonte de 2040 quedaría reservado para transformaciones urbanísticas más profundas, como la peatonalización del entorno, una eventual ampliación de aforo o la integración del recinto con los espacios colindantes. (IUSPORT)
La explicación ordena algo mejor el calendario, aunque no despeja todas las dudas. Decir que el estadio estará reformado en 2030 sigue siendo un compromiso político, no todavía un cronograma de obra respaldado por contratos.
Además, el gobierno mantiene abierta la posibilidad de un futuro Tenerife Arena. No necesariamente como sustituto inmediato del Heliodoro, sino como gran recinto para acontecimientos deportivos, culturales y musicales. Esa opción puede ser razonable, pero vuelve a introducir una incertidumbre que deberá resolverse antes de acometer las fases más costosas del estadio actual.
No tendría sentido invertir grandes cantidades sin definir previamente qué función debe cumplir cada infraestructura durante las próximas décadas.
La herencia no puede explicarlo todo
Buena parte de las intervenciones de Coalición Canaria y Partido Popular se dedicó a responsabilizar al gobierno anterior. Se habló de desprendimientos, falta de título habilitante, baños sin presión de agua, butacas deterioradas, problemas de evacuación y ausencia de planificación integral.
Esos hechos forman parte del contexto y no deben ocultarse. El PSOE gobernó entre 2019 y 2023 y también tuvo responsabilidad sobre un estadio que ya acumulaba décadas de deficiencias. Durante ese mandato se realizaron inversiones en iluminación, graderíos, cerrajería y en la Ciudad Deportiva Javier Pérez, pero el propio portavoz socialista admitió que no fueron suficientes.
También está acreditado que Pedro Martín planteó públicamente en noviembre de 2022 estudiar la venta del Heliodoro para financiar un estadio nuevo. No fue una invención posterior del actual gobierno. Otra cuestión diferente es que llegara a existir un expediente administrativo formal para efectuar esa venta, algo que el PSOE negó durante el pleno y que el gobierno tampoco acreditó documentalmente. (Diario de Avisos)
La responsabilidad histórica, por tanto, es compartida. El estadio no se deterioró en cuatro años ni comenzó a necesitar una reforma en 2023. Coalición Canaria ha gobernado el Cabildo durante buena parte de las últimas décadas, por lo que tampoco puede presentarse como una fuerza recién llegada que descubre por sorpresa todos los problemas.
La herencia sirve para explicar el punto de partida. No puede convertirse en una coartada permanente para el presente.
El debate sobre el fútbol femenino
El PSOE preguntó expresamente por la participación del CD Tenerife Femenino en la presentación y en la elaboración del plan. Rosa Dávila respondió que el vicepresidente de la entidad estuvo presente y defendió el compromiso del Cabildo con el deporte femenino.
La respuesta resulta insuficiente para cerrar el asunto. Si el Heliodoro es utilizado por los dos principales equipos representativos de la isla, ambos deberían participar formalmente, con la misma visibilidad y capacidad de interlocución, en las decisiones sobre vestuarios, horarios, accesibilidad, instalaciones y usos futuros.
No se trata de colocar una representación femenina en una fotografía. Se trata de incorporar la igualdad a la planificación real de la infraestructura.

Menos relato y más trazabilidad
El gobierno salió del pleno con un plan director que antes no existía. Eso es positivo. La oposición consiguió situar en el centro del debate los retrasos, las promesas incumplidas y la diferencia entre anunciar y ejecutar. También cumplió con su obligación.
Sin embargo, el exceso de reproches sobre los gobiernos anteriores terminó ocupando demasiado espacio. Mientras unos recordaban las inversiones realizadas entre 2019 y 2023, otros exhibían fotografías de cascotes, baños y butacas. Tenerife necesita conocer la historia, pero sobre todo necesita saber qué ocurrirá a partir de ahora.
El Cabildo debería publicar una ficha periódica de seguimiento con cada actuación, su presupuesto, estado de tramitación, empresa adjudicataria, porcentaje ejecutado, fecha prevista de finalización y posibles incidencias. También tendría que diferenciar claramente entre dinero presupuestado, comprometido, adjudicado, certificado y pagado.
Esa trazabilidad permitiría evaluar la reforma sin depender de la versión del gobierno ni de la oposición.
Un breve epílogo de consenso
Tras concluir el debate sobre el futuro del Heliodoro se celebró otra sesión extraordinaria y urgente. En ella se aprobó por unanimidad, incluida una enmienda transaccional, el Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Comisión Insular de Patrimonio Cultural.
Fue una parte mucho más breve, pero dejó una enseñanza interesante: cuando existe voluntad de negociar el contenido concreto de una norma, el acuerdo institucional es posible.
El Heliodoro necesita certezas
Mi posición es clara. Reformar el Heliodoro es necesario. Su historia, su ubicación y su significado para miles de tinerfeños justifican una intervención ambiciosa. También resulta sensato estudiar cómo encaja esa reforma con un futuro gran recinto insular para espectáculos y acontecimientos deportivos.
Ahora bien, el afecto por un estadio no debe utilizarse para pedir confianza ciega. Cuando las promesas anteriores no se han cumplido en los términos anunciados, la única manera de recuperar credibilidad es ofrecer información verificable.
El plan director supone un avance. No es todavía la reforma.
A partir de ahora, el futuro del Heliodoro se medirá en proyectos aprobados, licitaciones, certificaciones de obra y resultados visibles. Todo lo demás —los vídeos, las recreaciones y las grandes palabras— puede ayudar a imaginar el estadio que queremos. Pero no colocará una sola piedra.
Fuentes principales
- Transcripción del pleno extraordinario del Cabildo de Tenerife del 3 de junio de 2026.
- Información oficial del Cabildo sobre el Plan Director y sus cuatro fases. (diariodetenerife.info)
- Comparecencias posteriores sobre los horizontes de 2030 y 2040. (IUSPORT)
- Antecedentes sobre la solicitud del pleno y las posiciones de la oposición. (Atlántico Hoy)



















