Cuando la verdad técnica ilumina la oscuridad política
Reflexiones tras el colapso eléctrico del 28 de abril de 2025
Han pasado semanas desde aquel 28 de abril de 2025, cuando, a las 12:33:30 del mediodía, la península ibérica vivió el peor episodio eléctrico de su historia reciente: un cero de tensión total, un apagón sin precedentes que desconectó los sistemas eléctricos de España y Portugal del resto de Europa. Pero más allá del impacto técnico, lo que verdaderamente preocupa es la forma en que se ha intentado explicar, y en algunos casos disimular, lo ocurrido.
En los días posteriores se publicaron dos informes. Uno, el de Red Eléctrica de España (REE), es un trabajo de altísimo valor técnico, un análisis preciso y autocrítico, construido con datos reales, registros oscilográficos, mediciones PMU y SCADA y una cronología rigurosa. El otro, elaborado por el denominado “Comité 28-A”, impulsado desde el Gobierno, presenta una narrativa institucional, densa en aparato burocrático pero ligera en responsabilidad operativa, excesivamente dependiente de la voluntariedad informativa de los operadores y envuelta en una capa de confidencialidad que limita seriamente su utilidad pública.
El análisis técnico: lo que sí sabemos
El informe de REE nos lleva de la mano por una secuencia de eventos extraordinariamente compleja que comienza antes del propio 28 de abril. Nos habla de oscilaciones interárea detectadas desde las 10:30 h, de baja magnitud, sí, pero sintomática, y de un sistema que ya mostraba signos preocupantes de débil amortiguamiento dinámico. A las 12:03 h, una oscilación de 0,6 Hz, inusual para sistemas eléctricos de gran escala, activa todos los mecanismos de defensa disponibles.
El operador reduce el intercambio con Francia, acopla líneas de 400 kV, reconfigura el modo de funcionamiento del enlace HVDC a potencia constante y desacopla reactancias. Se aplican protocolos de libro. Pero la rigidez normativa de ciertos generadores y la pasividad de muchos otros juegan en contra del sistema.
A las 12:19 h, una nueva oscilación, esta vez de 0,2 Hz, típica del modo Este-Centro-Oeste, vuelve a tensionar el sistema. El bajo cumplimiento del Procedimiento de Operación P.O. 7.4 por parte de ciertos grupos térmicos, sumado al comportamiento estático de muchas plantas RCR (Renovables, Cogeneración y Residuos), comienza a revelar sus consecuencias.
Y entonces llega el momento crítico.
Un sistema al borde… y sin margen
Entre las 12:32 y las 12:33:30 h, el sistema entra en caída libre. Primero, aumentan las tensiones por pérdida de absorción de reactiva (debido a una reducción súbita de generación fotovoltaica que opera a factor de potencia fijo). Los transformadores de evacuación no adaptan a tiempo sus tomas. Se producen desconexiones incorrectas en Granada, Badajoz, Sevilla y Cáceres. En solo segundos, el sistema pierde más de 2.000 MW de generación RCR, y con ello, gran parte de su capacidad de estabilización.
Se activa un efecto dominó devastador: con cada disparo de generación, sube la tensión; con cada aumento de tensión, más plantas se desconectan. El sistema entra en modo isla, pierde sincronismo con Francia, y colapsa irremediablemente. A las 12:33:27, la tensión en la red de 400 kV es inferior a 1 kV. Cero total.
El valor de decir la verdad
El informe de REE no oculta nada. Reconoce que hubo generadores que no cumplieron sus obligaciones de regulación de tensión, instalaciones que desconectaron por encima de sus límites normativos y protecciones mal configuradas que actuaron con márgenes inadecuados. Señala con firmeza, pero sin estridencia, que no fue la falta de inercia lo que tumbó el sistema, sino la pérdida masiva de generación por tensión mal gestionada.
Mientras tanto, el informe gubernamental, aunque extenso, diluye las responsabilidades técnicas en medio de un aparato institucional que, en lugar de depurar lo ocurrido, opta por describirlo con distancia burocrática. Todo queda bajo el paraguas de la confidencialidad, del “marco de voluntariedad” y de un análisis cuya principal preocupación parece ser no incomodar demasiado.
No es solo electricidad, es confianza
Lo que colapsó ese 28 de abril no fue solo el sistema eléctrico: fue la confianza en la coordinación entre instituciones, en la transparencia técnica, en la capacidad de corregir errores con humildad y propósito.
Por eso quiero poner en valor, con rotundidad y sin matices, la honestidad profesional de Red Eléctrica de España. Porque cuando los sistemas fallan, lo que salva a un país no es la retórica, sino el compromiso con la verdad, incluso cuando duele.
Las causas técnicas están identificadas. Las medidas también. Lo que ahora hace falta es voluntad política y responsabilidad institucional para implementar los cambios que eviten que algo así vuelva a repetirse.
Porque esto no va solo de energía. Va de confianza. Y esta vez, quienes han demostrado merecerla son los que hablan con datos, no con comunicados.
🔌 Infografía Interactiva: Colapso del Sistema Eléctrico del 28A
⚙️ Principales causas técnicas
- Oscilaciones de frecuencia (0,6 Hz y 0,2 Hz)
- Generadores que no cumplían P.O. 7.4 (control de tensión dinámico)
- Desconexiones incorrectas por transformadores mal configurados
- Pérdida masiva de generación RCR sin soporte de reactiva
⏱️ Línea temporal crítica
📄 Comparativa de Informes
| Aspecto | Informe REE | Informe Gubernamental |
|---|---|---|
| Rigor técnico | Muy alto | Moderado |
| Responsabilidad asignada | Claramente expuesta | Difusa |
| Base documental | Datos PMU, SCADA y cronología exacta | Relato político e institucional |
💡 Recomendaciones REE
- Actualizar el P.O. 7.4 para exigir regulación en tiempo real
- Ajustar protecciones de sobretensión con márgenes y temporización
- Ampliar control dinámico a todas las tecnologías con capacidad
















