Riesgo Volcánico en Tenerife y el Enjambre Sísmico del Teide en Febrero de 2026: Un Análisis Sociopolítico, Científico y de Gestión Territorial
Introducción
La actividad sismovolcánica registrada en la isla de Tenerife durante el mes de febrero de 2026 ha vuelto a situar el debate sobre la gestión del riesgo natural en el epicentro de la agenda pública, científica y política. El entorno del Parque Nacional del Teide, un paraje de incalculable valor ecológico y el principal motor de la industria turística del archipiélago canario, ha experimentado una serie de enjambres sísmicos de una intensidad y continuidad inusuales. Reabriendo interrogantes fundamentales sobre la resiliencia de la sociedad tinerfeña. Cuando la tierra tiembla bajo los pies de una población insular densamente habitada, el fenómeno geológico trasciende la mera anécdota científica. En esos casos pasa a convertirse en un desafío mayúsculo de protección civil, derechos humanos y ordenación del territorio.
Situación Actual
A fecha de 22 de febrero de 2026, la situación exige un escrutinio exhaustivo que huya del alarmismo infundado. Pero que tampoco caiga en la complacencia institucional. La negación sistemática de la vulnerabilidad territorial, a menudo motivada por el afán de proteger los intereses macroeconómicos vinculados al sector servicios y al turismo de masas, constituye una grave negligencia democrática. El análisis de la realidad vulcanológica de Canarias debe ir inexorablemente ligado a una crítica constructiva del modelo de desarrollo vigente. Un modelo que ha perpetuado la dependencia de los combustibles fósiles. Ha colapsado las infraestructuras viarias de la isla y ha marginado el bienestar de las comunidades locales en favor de la rentabilidad a corto plazo.
Este Documento
El presente documento examina, desde una óptica progresista y multidisciplinar, la naturaleza de la actual crisis sísmica en Las Cañadas del Teide. Evalúa la eficacia de los planes de emergencia vigentes. Como el Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de la Comunidad Autónoma de Canarias (PEVOLCA). También el Plan de Actuación Insular frente al Riesgo Volcánico de Tenerife (PAIV). Asimismo, se profundiza en las consecuencias sociológicas de una hipotética evacuación en una isla con graves problemas de movilidad. Se celebra la reciente consolidación de derechos civiles mediante la Ley de Volcanes de Canarias de 2025. Por último se propone la urgencia de acelerar la transición energética aprovechando el inmenso potencial geotérmico del subsuelo tinerfeño.
La Realidad Geofísica del Teide en 2026: Desgranando los Enjambres Sísmicos
La Base Empírica
Para comprender la envergadura del reto sociopolítico, resulta imperativo establecer una base empírica sólida fundamentada en los datos proporcionados por los organismos científicos oficiales. Primordialmente el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN). Desde el año 2016, Tenerife ha experimentado un incremento paulatino de su sismicidad de fondo. Un proceso que la literatura científica denomina «ruido volcánico». Este ruido volcánico está íntimamente relacionado con la inyección de fluidos magmáticos en el sistema hidrotermal del edificio volcánico. Sin embargo, la concatenación de eventos documentada en febrero de 2026 marca un punto de inflexión en la monitorización de la isla.
La Cronología Actual
La cronología de la actual reactivación revela un patrón de presurización subterránea sostenida. El martes 10 de febrero de 2026, la red de vigilancia detectó una señal continua de baja frecuencia. Un evento que alcanzó su máxima intensidad entre las 08:45 y las 10:15 horas. Este tipo de señales de baja frecuencia (LP, por sus siglas en inglés) no se asocian a la fractura de la roca sólida. Se asocia a la resonancia producida por el movimiento de fluidos a través de conductos y fisuras en el interior de la corteza terrestre. Aunque eventos similares se habían registrado esporádicamente desde 2016, la duración y continuidad de la señal del 10 de febrero carecían de precedentes recientes en la isla.
Cascada Sísmica
A esta señal precursora le siguió una cascada sísmica sin parangón en la historia instrumental reciente de Tenerife. En un lapso de apenas ocho días, el subsuelo de Las Cañadas del Teide fue escenario de tres enjambres sísmicos de eventos híbridos. Estos eventos están caracterizados por combinar la vibración de la rotura de la roca con la dinámica de fluidos.
| Identificador del Enjambre | Periodo de Actividad Registrada (Febrero 2026) | Volumen Estimado de Terremotos | Profundidad Promedio Identificada | Ubicación Epicentral Principal | Características Relevantes y Percepción |
| Primer Enjambre | 12 de febrero (17:00 h) a 13 de febrero (05:00 h) | Más de 800 microsismos | Entre 8 y 12 kilómetros | Sector Oeste/Suroeste de Las Cañadas del Teide | Eventos híbridos de muy baja magnitud. Sin percepción por parte de la población civil. |
| Segundo Enjambre | 16 de febrero (18:00 h) a 17 de febrero (08:00 h) | Más de 1.400 microsismos | Entre 7 y 8 kilómetros | Sector Occidental de Las Cañadas del Teide | Señales extremadamente débiles. Acompañados de eventos aislados de baja frecuencia de mayor amplitud. |
| Tercer Enjambre | 18 de febrero (23:00 h) a 20+ de febrero | Más de 3.000 microsismos (y en aumento) | Entre 7 y 8 kilómetros | Zona Oeste de Las Cañadas del Teide | Pérdida progresiva de energía e intensidad a lo largo de las horas. Exclusivamente instrumentales (magnitud inferior a 0,7 mbLg). |
Interpretación rigurosa
La abrumadora cantidad de microsismos —superando ampliamente los 5.000 eventos en menos de una quincena si se suman las distintas series— exige una interpretación rigurosa. Los datos del IGN y del INVOLCAN coinciden en que la inmensa mayoría de estos temblores presentan magnitudes ínfimas. Situándose sistemáticamente por debajo de 0,7 mbLg, lo que los hace absolutamente imperceptibles para la población. Asimismo, el Comité Científico de Evaluación y Seguimiento de Fenómenos Volcánicos (CCES) ha confirmado de manera reiterada que no se han observado variaciones anómalas en otros parámetros fundamentales de la vigilancia volcánica. La deformación del terreno en la zona central de Tenerife se mantiene estable respecto a los niveles de 2023. Así mismo las emisiones difusas de dióxido de carbono (CO2), no muestran picos que sugieran un ascenso magmático inminente hacia la superficie.
Perspectiva Estrictamente Científica
Por consiguiente, desde una perspectiva estrictamente científica, la probabilidad de una erupción volcánica a corto plazo (semanas o meses) sigue siendo extremadamente baja. El semáforo de riesgo volcánico del PEVOLCA permanece, con total justificación técnica, en nivel verde. Este nivel indica una situación de normalidad operativa para la vida cotidiana y la actividad económica de la isla. La hipótesis dominante sostiene que esta fenomenología responde a procesos muy lentos de acumulación secular. También a la inyección de fluidos hidrotermales a alta presión y temperatura. Sin que existan evidencias de una realimentación magmática superficial que presagie una ruptura de la corteza.
No obstante, la ausencia de riesgo inminente no debe confundirse jamás con la inexistencia de amenaza a medio o largo plazo. Canarias es un territorio volcánicamente activo por definición. La última erupción en el sistema del Teide se produjo en 1798 (Narices del Teide o Chahorra), y la última en la isla tuvo lugar en 1909 (volcán Chinyero). En términos de tiempos geológicos, apenas ha transcurrido un suspiro desde estos eventos. Expertos en vulcanología y vigilancia advierten que, si bien la erupción no ocurrirá mañana, la probabilidad de que Tenerife experimente una crisis volcánica en un horizonte de cinco años podría ascender hasta un 40%. El Teide y sus dorsales adyacentes están enviando señales inequívocas de reactivación tectónica y magmática en profundidad. Omitir estas advertencias en la planificación política y territorial constituiría un acto de negligencia institucional inaceptable.

La Sombra de Tajogaite: Trauma Sociológico y la Exigencia de Transparencia Democrática
La Palma
Para analizar la respuesta de la sociedad canaria ante la crisis sísmica del Teide en 2026, resulta imprescindible retrotraerse a la herida abierta que supuso la erupción del volcán Tajogaite en la isla de La Palma a finales de 2021. Aquel desastre natural alteró de forma irreversible la psique colectiva del archipiélago. Demostrando de manera brutal que el riesgo volcánico no es una abstracción académica plasmada en mapas de colores. Es una fuerza devastadora capaz de sepultar proyectos de vida, hogares, escuelas, cultivos y memorias en cuestión de horas.
El trauma de La Palma generó un profundo cambio sociológico en Canarias. Se transitó desde una actitud de curiosidad o indiferencia hacia los fenómenos naturales, hacia un estado de hipervigilancia y demanda de certidumbres. La población es hoy mucho más consciente de su vulnerabilidad. Esto incrementa la presión sobre las autoridades para que comuniquen los riesgos de forma transparente y sin ambages. El enfoque progresista de la gestión pública dicta que el derecho a la información veraz es un pilar innegociable de la dignidad humana y de la calidad democrática.
Presiones Cruzadas
Sin embargo, la gestión de la comunicación de crisis en territorios con una fuerte dependencia económica del sector exterior se enfrenta a presiones cruzadas. En Tenerife, donde la industria turística representa el principal motor económico y laboral, las noticias sobre enjambres sísmicos generan una justificada preocupación en los círculos empresariales por el posible impacto reputacional y la consiguiente cancelación de reservas internacionales. Existe una tensión histórica entre la tentación institucional de minimizar los riesgos para proteger la «marca turística» y la obligación ética y legal de preparar a la población civil ante cualquier eventualidad.
Condicionar la divulgación científica o la activación de planes de preemergencia a los intereses del capital turístico representa una perversión del sistema democrático. La seguridad de las personas, su derecho a la vida, a la integridad física y a la vivienda deben primar absoluta e incondicionalmente sobre las fluctuaciones de los mercados o los intereses de los touroperadores. Es imperativo desterrar el paternalismo institucional que presupone que la ciudadanía entrará en pánico si se le informa con crudeza sobre las realidades geológicas de su entorno. Las sociedades informadas, educadas en la autoprotección y partícipes del diseño de sus propios planes de emergencia, son infinitamente más resilientes que aquellas mantenidas en la ignorancia profiláctica.
Esfuerzo de las autoridades
En este sentido, los esfuerzos del Cabildo de Tenerife y del Gobierno de Canarias por combatir los bulos y la desinformación en redes sociales, apelando siempre a los comunicados oficiales del PEVOLCA y del comité científico, constituyen una práctica de buen gobierno que debe consolidarse. La comparecencia constante de portavoces científicos para explicar, con pedagogía y rigor, la diferencia entre un evento de baja frecuencia y una erupción inminente, desactiva la alarma social injustificada y construye un capital de confianza pública que será vital si, en el futuro, el semáforo volcánico transita hacia el color amarillo o naranja.

Vulnerabilidad Territorial y Evacuación: El Talón de Aquiles de las Infraestructuras en Tenerife
¿Está Tenerife Preparada?
Si los datos sismológicos apuntan a una probabilidad creciente de actividad volcánica a medio plazo , la pregunta política ineludible es: ¿está Tenerife preparada, a nivel de infraestructuras y logística, para afrontar una evacuación masiva? El análisis sociopolítico y urbanístico de la isla arroja conclusiones profundamente preocupantes. Se evidencia que el actual modelo de ordenación del territorio constituye una amenaza en sí mismo, magnificando exponencialmente el riesgo natural.
Tenerife, con una orografía abrupta y una población residente que supera el millón de habitantes, a los que se suman cientos de miles de turistas fluctuantes, sufre un problema crónico y sistémico de movilidad. Las principales arterias de comunicación de la isla, la Autopista del Norte (TF-5) y la Autopista del Sur (TF-1), operan diariamente al límite de su capacidad. Experimentando colapsos monumentales provocados por la excesiva dependencia del vehículo privado y la insuficiente oferta de transporte público masivo y eficiente.
El Plan PAIV
El Plan de Actuación Insular frente al Riesgo Volcánico de la isla de Tenerife (PAIV), el instrumento técnico diseñado para coordinar la respuesta ante una emergencia, identifica con precisión las zonas de mayor peligrosidad. Según los mapas de riesgo elaborados por el IGN y el comité científico, la actividad volcánica futura tiene una mayor probabilidad de concentrarse en las dorsales del Noroeste y Noreste, debido a su dinámica de rift activo.
Los datos demográficos cruzados con los mapas de amenaza son alarmantes. Aproximadamente 60.000 personas residen en zonas catalogadas con un nivel de amenaza alta o muy alta frente a posibles erupciones y coladas de lava. De este contingente humano, alrededor de 38.000 habitantes se concentran en un puñado de municipios situados en el flanco noroeste de la isla. Santiago del Teide, El Tanque, Guía de Isora, Garachico y áreas de Icod de los Vinos.
Municipios Afectados
La vulnerabilidad logística de estos municipios es crítica. Las vías de escape naturales para esta población incluyen carreteras sinuosas, conexiones de montaña (como la TF-82) y enlaces hacia el Anillo Insular (TF-1). Estas infraestructuras ya, en condiciones de normalidad, presentan limitaciones severas.
| Municipio de Alto Riesgo Volcánico | Población Estimada Expuesta (Aprox.) | Principales Arterias de Evacuación Terrestre | Evaluación de la Resiliencia de la Infraestructura Viaria |
| Icod de los Vinos (Zona de riesgo) | 15.000 – 23.000 | Autopista TF-5, Carretera TF-82 | Deficiente. La TF-5 registra un récord negativo de siniestralidad nacional (más de 425 siniestros anuales) y colapsos diarios. Un evento sísmico podría inutilizar tramos críticos. |
| Guía de Isora | 21.000 | Autopista TF-1, Carretera TF-82 | Vulnerable. La conexión hacia el sur sufre saturación por el tráfico logístico y turístico continuo. |
| Santiago del Teide | 11.000 | Conexiones TF-1 (Anillo Insular), TF-82 | Altamente crítica. Orografía de pronunciados desniveles; los túneles del anillo insular podrían verse comprometidos por sismicidad precursora fuerte. |
| Garachico | 4.800 | Carretera TF-42 y vías locales | Severamente comprometida. Núcleo costero encajonado bajo un acantilado escarpado con historial de flujos de escombros. |
| El Tanque | 2.800 | Carretera TF-82, enlace Anillo Insular | Crítica. Dependencia de vías de montaña susceptibles a cortes por desprendimientos asociados a la sismicidad. |
Nota: Datos demográficos y viales extrapolados de los informes del PAIV y análisis de siniestralidad.
Cuello de Botella
Si, como señalan las estadísticas viales, la TF-5 se ha convertido en «el embudo de la siniestralidad» en Canarias, donde «cualquier distracción se traduce en un accidente que colapsa la movilidad de media isla» , es lícito y necesario cuestionarse la viabilidad de una evacuación masiva coordinada bajo el semáforo rojo del PEVOLCA. En un escenario de alerta máxima, con decenas de miles de personas intentando abandonar simultáneamente el valle de Icod o la comarca de Isora, acompañadas por el pánico natural, la densa caída de cenizas volcánicas reduciendo la visibilidad y adherencia, y posibles sismos inhabilitando infraestructuras clave, el colapso de la red viaria es una certeza matemática.
Este cuello de botella logístico no es una maldición geográfica inevitable. Es el resultado directo de políticas de planificación territorial deficientes, orientadas a la expansión urbana descontrolada. A la hipertrofia de infraestructuras para el vehículo privado en detrimento de un modelo de transporte colectivo, mallado y resiliente. Desde una óptica progresista, el debate sobre las grandes infraestructuras (como las variantes viarias o los cierres de anillos insulares) no puede desligarse del análisis de riesgos naturales. Continuar apostando por un modelo territorial que concentra a la población vulnerable en áreas aisladas y canaliza sus movimientos a través de embudos de asfalto es una insensatez que atenta contra los principios básicos de la protección civil.
Población Vulnerable
Asimismo, la perspectiva de derechos humanos exige que los planes de evacuación presten una atención prioritaria y diferenciada a los grupos poblacionales más vulnerables. Ancianos en residencias, pacientes hospitalizados, personas sin recursos económicos y, fundamentalmente, Personas con Movilidad Reducida (PMR). La equidad social dictamina que la supervivencia ante un desastre natural no puede depender del poder adquisitivo o de disponer de un vehículo familiar propio. Las autoridades insulares y autonómicas deben garantizar que, en caso de alerta amarilla o naranja, existan recursos públicos de transporte sanitario y flotas de autobuses permanentemente movilizados para asegurar la evacuación digna, temprana y segura de estos colectivos, tal y como contemplan teóricamente los protocolos.

EU-Modex Tenerife 2025: Luces y Sombras de la Simulación de Desastres
Iniciativas Loables
Conscientes de las inmensas dificultades logísticas y de las lecciones amargas aprendidas en La Palma, las autoridades canarias y europeas han impulsado iniciativas loables para testar y afinar la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia en Tenerife. El hito más significativo en este sentido fue la celebración, a finales de septiembre de 2025, del simulacro volcánico «EU-Modex Tenerife». Un ejercicio de campo sin precedentes en España, enmarcado dentro del Mecanismo Europeo de Protección Civil.
El municipio elegido para este despliegue masivo fue Garachico. Un enclave costero del norte de Tenerife que guarda una profunda memoria histórica de devastación volcánica. No en vano fue sepultado parcialmente por la erupción del volcán de Arenas Negras (Trevejos) en 1706. El simulacro, que movilizó a más de un millar de efectivos de emergencias locales, nacionales e internacionales, protección civil, científicos y figurantes civiles, se diseñó para llevar al límite la resistencia de los protocolos del PEVOLCA y del PAIV.
Escenarios Ensayados
Los escenarios ensayados durante el EU-Modex fueron intencionadamente extremos y complejos. Se simuló una erupción que obligaba a la evacuación controlada de cientos de personas, con la consiguiente gestión de albergues provisionales y puntos de filiación bajo la coordinación de Cruz Roja y los servicios sociales. El ejercicio asumió la destrucción teórica de 188 viviendas arrasadas por coladas de lava que alcanzaban el mar. El confinamiento de núcleos poblacionales adyacentes debido a la emisión de gases tóxicos. Cortes severos en el tráfico aéreo insular. Además de la declaración de emergencia hídrica por el colapso del abastecimiento en Garachico, Los Silos y Buenavista del Norte.
Entre los aspectos más positivos del simulacro destacó la prueba generalizada del sistema de alertas tempranas a la población, ES-Alert. Esta aplicación envió notificaciones sonoras directas a los teléfonos móviles de toda la isla. Esto demostró que es una herramienta crucial para informar a la ciudadanía de manera instantánea y unificada. Asimismo, el ejercicio sirvió para evaluar y fortalecer la interoperabilidad y las comunicaciones entre administraciones con competencias superpuestas (Cabildo, Gobierno autonómico, Estado central y asistencia europea), un eslabón que suele fallar en las emergencias reales. Las autoridades políticas, entre ellas la presidenta del Cabildo, calificaron el simulacro como un éxito rotundo. Legaron a afirmar que Tenerife cuenta con «una maquinaria bien engrasada» y transmitiendo un mensaje de tranquilidad y preparación a la ciudadanía.
Matizando Triunfalismos
No obstante, desde el rigor del análisis politológico, es necesario matizar el triunfalismo institucional. Los simulacros, por su propia naturaleza, operan en un entorno controlado y predecible, con horarios fijados de antemano y recursos movilizados con días de antelación. La realidad de una crisis volcánica es intrínsecamente caótica, asimétrica y evolutiva. El EU-Modex demostró que las fuerzas de seguridad y los servicios médicos pueden montar un hospital de campaña. Organizar filiaciones de manera eficiente en condiciones ideales. Sin embargo, no resolvió, el problema estructural de cómo evacuar a las 38.000 personas del flanco noroeste si la TF-5 colapsa en un martes laborable. Si las cenizas paralizan los motores de combustión de los vehículos de rescate. O si el miedo generalizado desborda los cordones policiales previstos en el PAIV.
La preparación ante el riesgo volcánico no finaliza con la redacción de planes sobre el papel o la ejecución exitosa de maniobras controladas. Requiere una transformación sostenida que integre la prevención de riesgos naturales en cada política de planificación urbanística, educativa y sanitaria. Exige educar a la población local y a la ingente masa flotante de turistas mediante campañas continuas de concienciación sobre las rutas de evacuación. El significado del semáforo volcánico y las medidas de autoprotección. La protección civil no es un servicio que el Estado presta a un ciudadano pasivo. Es un contrato social activo que requiere la corresponsabilidad de una sociedad empoderada e informada.
La Ley de Volcanes de Canarias (Ley 5/2025): Un Escudo Democrático y Social
Arena Legislativa
La manifestación más palpable de ese empoderamiento ciudadano en la historia reciente de Canarias se fraguó en la arena legislativa, como respuesta directa al sufrimiento originado por el volcán Tajogaite. Durante la crisis de La Palma, se evidenció con dramatismo que el ordenamiento jurídico español carecía de los mecanismos ágiles, específicos y justos necesarios para afrontar la reconstrucción integral tras una catástrofe de magnitud geológica. Las leyes de expropiación y las ayudas de emergencia convencionales demostraron ser burocráticamente asfixiantes, insuficientes y profundamente insensibles a la pérdida de arraigo de miles de familias y pequeñas empresas agrarias.
Frente a la inoperancia tecnocrática, la sociedad civil palmera y canaria protagonizó un ejercicio histórico de movilización democrática. A través de asambleas, manifiestos y la recolección de decenas de miles de firmas, se impulsó una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que culminó en un hito histórico: la aprobación unánime por parte del Pleno del Parlamento de Canarias de la Ley 5/2025, de 30 de septiembre, de volcanes de Canarias.
Instrumento Poderoso
Esta ley trasciende la mera gestión de emergencias para convertirse en un poderoso instrumento de justicia social y defensa de los derechos humanos. Destierra el paradigma asistencialista, donde los afectados son tratados como meros receptores de caridad estatal, para instaurar un marco de derechos subjetivos garantizados por ley. De cara a una hipotética crisis volcánica en Tenerife, contar con este andamiaje jurídico previamente establecido supone una garantía de protección civil de valor incalculable.
Los principios vertebradores de la Ley 5/2025 de Volcanes de Canarias se alinean nítidamente con los valores progresistas de equidad, participación democrática y sostenibilidad:
Derecho al Arraigo y a la Restitución Patrimonial
- La ley reconoce de forma explícita el derecho fundamental de las personas afectadas a volver a instalarse en la zona donde residían antes de la erupción, o en sus inmediaciones, en la medida de lo técnica y geológicamente posible. Este principio combate el desarraigo y la diáspora comunitaria. Las administraciones están obligadas a garantizar la recuperación de viviendas, explotaciones agrícolas, ganaderas, industriales o comerciales, ajustándose a los principios de cercanía y restituyendo el proyecto vital truncado.
Participación Ciudadana Vinculante y Democrática
- Frente al modelo de reconstrucción vertical y opaco, la norma impone un mandato legal a las Administraciones públicas de Canarias para «posibilitar la participación de la ciudadanía en el diseño y evaluación de las actuaciones en respuesta a una erupción volcánica». Garantiza la audiencia efectiva de las asambleas de afectados y colectivos sociales en cualquier procedimiento que impacte en sus intereses, democratizando radicalmente la toma de decisiones en el proceso de recuperación.
Rescate Económico Ágil y Universal
- La ley establece la puesta en marcha obligatoria de planes de medidas de apoyo a empresas, pymes, trabajadores autónomos y el sector agrario de la isla afectada. El objetivo es reducir drásticamente las cargas burocráticas y asegurar que las compensaciones y ayudas lleguen con celeridad para evitar el hundimiento del tejido productivo local y el consiguiente empobrecimiento estructural de la clase trabajadora.
Recuperación Medioambiental Sostenible
- Con una clara vocación ecológica, la legislación obliga al Gobierno de Canarias, cabildos y ayuntamientos a implementar un plan de recuperación medioambiental integral de la zona dañada. Esto impide que la catástrofe sea utilizada como excusa para promover planes urbanísticos especulativos o proyectos extractivistas contrarios a la protección de la biodiversidad.
La existencia de esta norma, aprobada apenas meses antes del repunte sísmico del Teide, demuestra que la sociedad canaria avanza en resiliencia institucional. No obstante, la defensa de esta ley no finaliza con su publicación en el Boletín Oficial. Requerirá una vigilancia ciudadana constante para asegurar que los partidos políticos y las instituciones doten presupuestariamente estos mandatos legales, resistiendo la inevitable presión para aplicar recortes o priorizar intereses corporativos bajo el pretexto de la austeridad económica.

Transformando la Amenaza en Solución: Geotermia y Descarbonización en Canarias
Retos Sistémicos
La perspectiva de un modelo progresista no puede limitarse a la gestión reactiva de los desastres y la mitigación del daño; debe, ante todo, proponer alternativas constructivas que aborden los grandes retos sistémicos de la humanidad. En el contexto canario, no existe amenaza a largo plazo más devastadora que el cambio climático antropogénico, cuyas consecuencias —fenómenos meteorológicos extremos, severas sequías, calimas exacerbadas y el inexorable aumento del nivel del mar— amenazan directamente la viabilidad del archipiélago como territorio habitado.
Paradójicamente, la misma anomalía geológica que origina los preocupantes enjambres sísmicos bajo el Teide encierra en sus entrañas la clave maestra para la soberanía energética de Tenerife y la descarbonización urgente de su economía: la energía geotérmica profunda. A lo largo de décadas, el modelo energético insular ha estado cimentado sobre la quema altamente contaminante y económicamente ruinosa de combustibles fósiles importados. La transición hacia fuentes renovables es un imperativo ético, ambiental y económico.
«El Reto de la Geotérmia»
En febrero de 2026, coincidiendo irónicamente con el repunte de la actividad sismovolcánica, Tenerife atraviesa una fase crucial en el desarrollo de la investigación geotérmica. El proyecto interinstitucional «El reto de la geotermia», impulsado desde el sector público por el Cabildo Insular a través del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) y el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN), en colaboración con socios privados como el Grupo DISA y la compañía islandesa Reykjavik Geothermal, representa la apuesta estratégica más ambiciosa de la historia reciente de la isla.
Respaldado por una potente inyección financiera de más de 43 millones de euros —parcialmente sufragada por los fondos europeos de recuperación Next Generation— y catalizado por las subvenciones históricas de 120 millones de euros lanzadas por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) destinadas a la investigación en Canarias , el proyecto ha concluido la fase de estudios superficiales. Estos análisis, fundamentados en tomografías, mediciones de resistividad magnética y el propio monitoreo de la desgasificación del subsuelo , han identificado yacimientos de alto potencial en el sur y suroeste insular. Los primeros sondeos de perforación profunda están programados para el otoño de 2026.
Nociones Básicas
La energía geotérmica de media y alta temperatura se erige como un pilar insustituible en la hoja de ruta hacia el objetivo irrenunciable de un sistema eléctrico 100% renovable en Canarias para el año 2040. Frente a las energías renovables variables (como la eólica y la solar), la geotermia aporta ventajas cualitativas excepcionales para un sistema eléctrico aislado como el de Tenerife:
Suministro Constante e Inagotable (Carga Base)
- Genera electricidad de manera ininterrumpida, veinticuatro horas al día, independientemente de si el viento sopla o el sol brilla. Esta estabilidad de suministro es fundamental para respaldar la red eléctrica insular y desplazar definitivamente a las centrales térmicas de fueloil y gasoil.
Mitigación del Cambio Climático (Emisiones Nulas)
- La generación geotérmica es limpia y silenciosa, contribuyendo de forma decisiva a los objetivos de descarbonización y a la lucha contra el calentamiento global, un compromiso inalienable para cualquier gobierno con sensibilidad ecológica.
Mínimo Impacto Territorial y Ecológico
- En una isla donde la escasez de suelo y la presión sobre el medio natural generan lógicos conflictos sociales frente a la instalación de macroparques solares o eólicos, las plantas geotérmicas presentan una huella espacial extremadamente reducida, preservando la biodiversidad y el paisaje del territorio.
Fomentar la explotación de la geotermia desde una óptica de justicia social implica asegurar que los ingentes recursos públicos invertidos en su desarrollo cristalicen en una democratización efectiva de la energía. La soberanía energética no debe traducirse en nuevos oligopolios corporativos, sino en una reducción tangible de la pobreza energética de las familias canarias, abaratando los costes de la factura eléctrica y generando empleo local altamente cualificado.
Los mismos procesos geodinámicos lentos, la inyección de fluidos magmáticos y la presurización hidrotermal que en febrero de 2026 mantienen en vilo a los sismógrafos del IGN , son los que calientan los reservorios subterráneos que Tenerife necesita para apagar las chimeneas de los combustibles fósiles. Abrazar esta dualidad de la naturaleza —su inmenso poder destructivo y su generosa capacidad generadora— exige una visión política de Estado, basada en la ciencia, la innovación pública y el respeto absoluto a los límites biofísicos del planeta.

Conclusiones: Hacia un Modelo Integral de Resiliencia Democrática y Sostenibilidad
Llamada de Atención Ineludible
La actividad sísmica registrada en Las Cañadas del Teide durante el mes de febrero de 2026 constituye una llamada de atención ineludible. La ciencia es categórica al afirmar que, en el corto plazo, los miles de temblores de baja intensidad y los eventos híbridos localizados a kilómetros de profundidad no suponen un riesgo inminente de erupción volcánica, justificando el mantenimiento del semáforo en nivel verde. Sin embargo, la ciencia vulcanológica es igualmente taxativa al advertir que el sistema hidrotermal del Teide está experimentando una presurización sostenida, elevando la probabilidad de un escenario eruptivo en un horizonte a medio plazo. Ocultar o menospreciar esta evidencia empírica en favor de mantener inalterado el discurso publicitario de un destino turístico idílico constituye una irresponsabilidad política que ninguna sociedad democrática madura debe tolerar.
El debate sobre la preparación frente a las emergencias volcánicas debe abandonar de inmediato la autocomplacencia y el triunfalismo derivado de la ejecución de simulacros aislados y en entornos hipercontrolados, como el encomiable EU-Modex de Garachico. La verdadera prueba de resistencia logística de Tenerife no se supera sobre el papel, sino confrontando la dura realidad de una planificación urbana defectuosa y un modelo de transporte colapsado. Una evacuación masiva de las más de 60.000 personas que residen en zonas de alta vulnerabilidad en el flanco noroeste resulta operativamente insostenible si se mantiene la actual dependencia de infraestructuras viarias sistémicamente saturadas, como la TF-5 y la TF-1. Es imperativo repensar el ordenamiento del territorio, promoviendo sistemas de movilidad colectivos, descentralizando servicios básicos y garantizando recursos públicos inalienables para la evacuación prioritaria de las poblaciones más vulnerables, especialmente las personas con movilidad reducida.
Gestión del Riesgo Volcánico
En el ámbito de la protección civil y los derechos sociales, Canarias ha dado un paso de gigante al transformar el trauma de la erupción de La Palma en un sólido escudo jurídico. La Ley de Volcanes de Canarias (Ley 5/2025) representa un triunfo del municipalismo, del asociacionismo ciudadano y de la política progresista, consolidando el derecho irrenunciable a la restitución del proyecto vital, al arraigo territorial y a la reconstrucción democrática, equitativa y ambientalmente sostenible. El desafío actual reside en la voluntad de los representantes electos para garantizar la suficiencia financiera de este marco legal, evitando que la austeridad neoliberal recorte los derechos conquistados en caso de que la emergencia golpee de nuevo.
Por último, frente al derrotismo que a menudo acompaña el discurso sobre los desastres naturales, Tenerife posee la oportunidad histórica de liderar una transición ecológica paradigmática. Los esfuerzos institucionales y científicos por desentrañar el potencial de la energía geotérmica profunda, con proyectos millonarios a punto de perforar el subsuelo insular, demuestran que es posible forjar alianzas estratégicas para descarbonizar la economía y mitigar la crisis climática.
En definitiva, la gestión del riesgo volcánico en la Canarias del siglo XXI no se reduce a instalar sismógrafos más precisos o trazar rutas de escape. Consiste en edificar una sociedad intrínsecamente más justa, cohesionada e informada. Requiere defender sin ambages los derechos humanos, democratizar la toma de decisiones, corregir las profundas desigualdades territoriales y acelerar la transición hacia un modelo energético renovable y soberano. Solo asumiendo con madurez y valentía política que habitamos sobre un coloso vivo, la sociedad tinerfeña será verdaderamente capaz de convivir en armonía y seguridad con la fuerza telúrica del Teide.



















