La Gran Evasión: Feijóo y el eco vacío en la Comisión de la DANA
Hay silencios que atruenan más que los gritos, y hay palabras que, lejos de esclarecer, sirven para levantar muros de niebla. Hoy, 3 de febrero de 2026, el Congreso de los Diputados fue testigo de un ejercicio de funambulismo político que pasará a la historia de la infamia parlamentaria. La comparecencia de Alberto Núñez Feijóo en la comisión de la DANA de Valencia no solo ha sido decepcionante. Ha sido una afrenta a la memoria de las víctimas. Una demostración palpable de la desconexión entre cierta élite política y la realidad climática que nos asfixia.
Como analistas, esperábamos respuestas. Como ciudadanos, esperábamos humanidad. No hemos encontrado ni lo uno ni lo otro.
La estrategia del avestruz: Politiquería sobre el barro
Han pasado ya meses suficientes para tener perspectiva histórica sobre la tragedia que asoló el Levante. Sin embargo, lo que hemos visto hoy en la carrera de San Jerónimo ha sido un intento burdo de reescribir el pasado. Feijóo no ha acudido al Congreso a explicar la gestión de su partido o los fallos en la cadena de mando autonómica; ha ido a diluir responsabilidades.
El líder popular ha desplegado su habitual tono sosegado, esa calma aparente que a menudo esconde una falta alarmante de compromiso con la verdad. En lugar de entonar el mea culpa por la tardanza en las alertas o la gestión caótica de las primeras horas —competencias ineludibles de la administración autonómica que su partido gobierna—, se ha dedicado a señalar al Gobierno central con un ventilador de culpas que ya no gira.
“No se puede pedir unidad institucional mientras se dinamitan los puentes de la confianza con mentiras a medias. La lealtad no es con el partido, es con el pueblo que se ahoga.”
Desde la sociología política, esto se llama disonancia cognitiva institucional: la incapacidad de una estructura de poder para aceptar que sus dogmas (austeridad en servicios públicos, desregulación urbanística) han fallado estrepitosamente a la hora de proteger la vida humana.
El elefante en la habitación: La emergencia climática
Pero lo más grave de la intervención de Feijóo en la comisión de la DANA de Valencia no ha sido lo que ha dicho, sino lo que ha callado deliberadamente.
En pleno 2026, con los datos científicos sobre la mesa y tras haber vivido en carne propia la devastación de los fenómenos extremos, seguir tratando una DANA de estas características como un «accidente meteorológico imprevisible» es un acto de negligencia criminal.
Feijóo ha evitado pronunciar las palabras «cambio climático antropogénico« o «crisis de combustibles fósiles». Su discurso sigue anclado en un desarrollismo del siglo XX, defendiendo infraestructuras grises y hormigón, ignorando que la única defensa real contra estas catástrofes es la transición energética acelerada y la renaturalización de nuestros territorios.
- ¿Dónde está la propuesta de descarbonización del PP?
- ¿Dónde está la autocrítica por desmantelar las unidades de emergencia valencianas meses antes del desastre?
Ignorar la ciencia no es una opinión política respetable; es una amenaza a la seguridad nacional. Al eludir la raíz climática del problema, Feijóo condena a España a repetir la tragedia. No se puede combatir la fuerza de la naturaleza desbocada con leyes de mercado.

Derechos Humanos y la dignidad de las víctimas
La política, en su definición más noble, es la herramienta para gestionar el dolor y procurar el bienestar común. Hoy, esa herramienta se ha sentido oxidada en manos del líder de la oposición.
La falta de empatía genuina ha sido palpable. Las referencias a las víctimas han sonado a trámite burocrático, notas al pie en un discurso diseñado para los titulares de la prensa afín y no para el consuelo de las familias rotas. La democracia exige rendición de cuentas, pero también exige compasión.
Cuando se prioriza el rédito electoral sobre la dignidad humana, se erosiona el contrato social. La gestión de la DANA fue un fallo sistémico, sí, pero la gestión del post-desastre y de la verdad está siendo un fallo moral.
Conclusión: Un liderazgo que mira al pasado
La comparecencia de Feijóo hoy nos deja una lección amarga: no podemos esperar soluciones nuevas de viejos paradigmas. Mientras el mundo avanza hacia la sostenibilidad y la justicia climática, una parte de nuestra clase política sigue atrincherada en el negacionismo táctico y la confrontación estéril.
España necesita líderes que miren a los ojos a la realidad, por dura que sea, y que entiendan que defender la patria es defender sus ecosistemas y a su gente, no sus siglas. Hoy, Feijóo ha perdido una oportunidad de oro para demostrar talla de estadista. Y Valencia, lamentablemente, sigue esperando justicia.
¿Qué podemos hacer ahora?
Como ciudadanos críticos, nuestra tarea es no dejar que el ruido mediático entierre la verdad. Te invito a revisar las hemerotecas, comparar los datos de la AEMET con las cronologías políticas y, sobre todo, a exigir a todos nuestros representantes —sin excepción— un plan climático real y ambicioso. La próxima DANA no esperará a que terminen sus disputas.
¿Y tú, qué opinas de la intervención de hoy? ¿Crees que se han asumido las responsabilidades necesarias? Déjame tu reflexión en los comentarios.
















